Tenerife

Costas inicia la limpieza en la playa Los Enojados antes de desalojar a once personas

Escombros acumulados ayer tras la limpieza junto a una caseta donde aun pernoctan personas en Los Enojados. DA

“Cómo nos vamos a ir, a dónde, no tenemos donde ir”, afirman casi al unísono las once personas que aún ayer permanecen alojadas en el paraje natural de la playa de Los Enojados, cerca de Las Galletas, en el municipio de Arona.

Aunque teóricamente para ayer estaba previsto el desalojo de estas personas y sus infraviviendas, lo cierto es que lo único que ocurrió ayer fue una limpieza, a primera hora de la mañana, de algunas chabolas y enseres abandonados por otra decena de personas que ante la amenaza del desalojo decidieron voluntariamente abandonar el lugar.

Una limpieza ordenada por Costas, dado que el Ayuntamiento desmintió que le fueran requeridos sus servicios, tanto de trabajadores del servicio de basura como de la Policía Local. El desalojo, por orden judicial, será efectuado por Costas al estar siendo ocupado de manera ilegal el dominio público marítimo-terrestre, como se recoge en el papel que se le ha hecho llegar a cada uno de los moradores de las casetas o chabolas aún montadas en la zona.

Sin embargo, desde Cáritas, que ayer dispuso de dos personas en Los Enojados, se afirma que “no solo se está vulnerando el derecho a la vivienda de estas personas sino también de información”, al constatar que tienen la comunicación del desalojo pero no hay fecha de la orden y por tanto no se sabe cuando termina el plazo para el desalojo voluntario, aunque algunos de los moradores indicaba al personal de Cáritas que seguramente terminaría el miércoles, día en que se produciría la expulsión de las 11 personas, nueve ya evaluadas por Cáritas y dos que no lo estaban, que ayer se mantenían en el entorno de la playa.

Recurso alojativo

En base a los testimonios recabados por la Unidad Móvil de Atención en la Calle, de Cáritas, uno de los residentes en el enclave percibe una prestación económica y dos reconocen que hacen trabajos de economía sumergida. Desde el punto de vista sanitario, el personal de Cáritas aprecia indicios de problemas de salud mental entre varias personas y enfermedades crónicas sin seguimiento y con dificultad para acceder a la medicación recetada. En el grupo de ciudadanos a quienes ha llegado la orden de desalojo figuran dos inmigrantes, una de origen argentino y nacionalizada italiana, así como otra natural de Senegal, que cuenta con permiso de residencia permanente y autorización para trabajar, según consta en el informe.

El documento remitido al Ayuntamiento de Arona concluye que los hombres y mujeres que van a ser desalojados carecen de ingresos suficientes para acceder a una vivienda y están en exclusión social y recuerdan que el personal de Servicios Sociales sí ha actuado en ocasiones anteriores para facilitar ayuda de alimentos o transporte, así como el acceso al empadronamiento.

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