Sociedad

“Yo soy socialista, pero a mí que no me agobien”

María Dolores Palliser, expolítica y abogada. Fran Pallero

María Dolores, Loli, Palliser Díaz fue muy amiga mía. Hasta el punto de correr con ella, tras Paul Newman, en un hotel de lujo de Mónaco para que nos firmara un autógrafo; y de pasar días inolvidables con ella, su marido y Pepe Oneto, paz descanse, en el hotel Negresco de Niza, junto a la playa. Su marido, Manolo Medina, me presentó a Jacques Delors en el aeropuerto de Estrasburgo, por donde el presidente de la Comisión transitaba sin escolta, como un ciudadano más. Manolo es catedrático de Derecho Internacional jubilado y fue un montón de años brillante eurodiputado socialista. Loli tiene en él a su más firme apoyo y en su hija Lola, recién casada, su descendencia más querida. Me alegró mucho el reencuentro, en Los Limoneros, y hemos quedado para Navidad, si la COVID-19 lo permite. Fue diputada regional ocho años, se considera discípula de Jerónimo Saavedra, ha cumplido 70 años y fue una avanzada para su tiempo. Como persona es un crac. Ahora se gana la vida ejerciendo como abogada, después de negarse, en tiempos de Zapatero, a aceptar un cargo de público de responsabilidad en Canarias, “por motivos personales”. ¿Sus logros como consejera de Turismo y Transportes del Gobierno de Canarias?: la compañía Binter, el aeropuerto de La Gomera y un montón de promociones entusiastas y rentables para Canarias. Todo el mundo la quería, yo el primero, pero un día nos distanciamos, ni siquiera recuerdo por qué. Nació en gran Canaria, hace 70 años. No los aparenta.

-Bueno, pues aquí estamos otra vez, Loli.
“Ya era hora, después de tanto tiempo”.

-Tú vienes de una familia de mucho empuje.
“Bueno, mi padre era coronel de Infantería de Marina y mi madre una de las primeras abogadas que se licenciaron en Canarias. Además, fue delegada del Ministerio de Trabajo en el Sahara Español. ¿Te parece poco?”.

-¿Te acuerdas de cuando te construyeron un baño en el Parlamento para ti sola?
“Eso no es exacto. Allí había funcionarias que también tenían que compartir el de los hombres. Es verdad que durante ocho años fui la única diputada, pero Pedro Guerra, que era el presidente, mandó construir baños de señoras para todas las mujeres, no para mí exclusivamente. Era muy desagradable ver a los señores diputados abrocharse la bragueta”.

-Nada que ver el socialismo de ahora con el de entonces.
“Bueno, vamos a ver, nosotros éramos más utópicos, queríamos cambiar el mundo. A lo mejor los de ahora no lo son tanto, pero hay gente muy buena en el PSOE”.

-Como Pedro Sánchez.
“Ya sé que lo dices con ironía. Yo lo apoyé y lo sigo apoyando. No había comparación posible con Susana Díaz. Reconozco que no es simpático, pero se ganó la presidencia a pulso, recorriendo el país en un coche viejo para captar los votos de los compañeros. Está siendo un buen presidente”.

-Felipe González no dice lo mismo.
“Yo creo que Felipe, al que le tengo gran admiración, está siendo injusto con el partido; pero respeto su opinión”.

-¿Por qué apoyas la gestión de Sánchez?
“¿Y te parece poco lo que ha hecho? Mira cómo ha parado a los catalanes, que están calladitos; mira cómo va a sacar los presupuestos y leyes importantes. Y se ha ganado a lo que queda de Ciudadanos. Son muchas cosas”.

-Con la renovación del Consejo General del Poder Judicial se ha estrellado.
“Sí, es verdad”.

-Y el otro día se mandó a mudar del Congreso para no hablar del estado de emergencia, o como se llame.
“Debió quedarse”.

-¿Te gustan los líderes de Podemos?
“No; la verdad es que no tengo la más mínima simpatía ni por Iglesias ni por Irene Montero. Me gusta la ministra Yolanda Díaz, creo que es eficaz”.

-¿Y Echenique?
“Déjalo; bastante tiene el pobre”.

-Tu experiencia en la empresa privada, tras dejar la política, fue dura. Pero fuiste valiente.
“Me arruiné. Lo perdí todo. Gracias a mi marido y a saber negociar con los bancos salí adelante y pude recuperar parte de mi patrimonio. Fue una mala experiencia, en tiempos muy difíciles”.

-Llevas 35 años casada con Manuel Medina. Y los dos han conseguido que tu casa de Lanzarote sea un santuario social.
“Bueno, ya será menos. Pero es verdad que por ahí ha pasado todo el mundo; y seguirán pasando muchos amigos. Tú el primero, que has sido huésped varias veces. Nos gusta tratar con la gente”.

-¿Es verdad que fuiste la inventora del jardín de cactus y no César Manrique?
“No, no es así. A nosotros nos casó Eloíno, que era un juez de paz medio pariente de mi marido. Y él tenía un bonito jardín de cactus. César fue a la boda, se lo comentamos y de ahí, de ese recinto, surgió la idea de su jardín de cactus, famoso en todo el mundo”.

-Tenías un contacto estrecho con los reyes eméritos.
“No, no tan estrecho, aunque más con la reina Sofía cuando venía a Lanzarote. Yo no le perdono al rey Juan Carlos lo que ha hecho, independientemente de si tiene responsabilidad penal o no, que parece que no. Cuando su hijo le retira la asignación es que su propio hijo reprueba su comportamiento. En la Transición, Juan Carlos jugó un excelente papel y fue un gran rey, pero ya se sabe de qué pata cojean los Borbones. No aprendió nada de lo que le pasó a su cuñado Constantino en Grecia”.

-Pero tú eres republicana.
“Sí, lo soy, pero soy también capaz de valorar la actuación de una monarquía, cuando se atiene a las normas constitucionales. Ahora no estamos en condiciones de abrir el melón monarquía-república. Hay una Constitución y debemos cumplirla. Hoy por hoy prefiero una monarquía, pero que sea ejemplar”.

María Dolores Palliser
María Dolores Palliser, expolítica y abogada. Fran Pallero

-Zapatero te ofreció un cargo y lo rechazaste.
“En ese momento no me sentía capaz de volver a la política. La verdad es que ahora tampoco, aunque esta vez porque tengo trabajo y quiero seguir ejerciendo como abogada”.

-¿Qué te parece el Gobierno de Canarias?
“Ángel Víctor Torres, que ha tenido que lidiar con una época muy difícil, me parece una persona buenísima. Lo está haciendo muy bien, ha conseguido llevarse bien con sus socios de Gobierno y creo que está dando la talla, es didáctico, nada tecnócrata y muy dialogante”.

-Es verdad, todo el mundo lo quiere y lo respeta. Yo no lo conozco, pero le tengo afecto. Lo votaría.
“Y como tú, mucha gente”.

-¿Qué personas han influido más en tu vida?
“Muchas, pero te citaré a tres. Jerónimo Saavedra, que fue mi profesor y mi maestro en la política; José Saramago, que fue mi amigo; y mi marido, que siempre me ha aconsejado bien y que ha sido mi soporte, en tantos sentidos”.

-¿Trump o Biden?
“Joder, Andrés, ¿cómo me preguntas eso? Biden toda la vida. Espero que el bruto del otro no vuelva a salir”.

-¿Y Cataluña?
“Una locura, aunque el presidente Sánchez parece que los ha apaciguado un poco”.

-Tú de sectaria tienes bastante poco.
“Te diré que yo soy socialista, pero a mí que no me agobien. Quiero decir, que soy capaz de criticar decisiones de mi partido que no me gustan; no me las trago, como hacen otros”.

-¿Por ejemplo?
“Hombre, ya te dije que no me gustó nada que Pedro Sánchez se ausentara del Congreso durante el debate de la duración de las medidas excepcionales de la COVID-19, pero no por eso voy a dejar de ser socialista y de compartir la mayoría de sus ideas. No dependo del aparato, ni lo haré nunca”.

-¿Echas de menos tus tiempos como política?
“No, porque conservo los amigos que quedan vivos, un montón de ellos. Y la actividad privada es mucho más tranquila, cuando te va bien, claro. Y ahora me va bien”.

-¿Sacará tu partido adelante al país?
“La situación es complicada, si te refieres al asunto sanitario; pero no tenemos que flagelarnos. No podemos estar decretando estados de alarma cada quince días. Además, las comunidades autónomas tienen ahora las competencias para hacer lo que sus dirigentes crean oportuno en cada una de ellas. Vamos a darles un margen de confianza, con mínima intervención del Gobierno central”.

-¿Tu hija trabaja contigo como abogada?
“No, ella quería ser jueza, pero se la cargaron en el tercer ejercicio. Aprendió mucho en la oposición. Y ahora trabaja en un despacho de Madrid, de la que es socia. Está muy contenta. Además, como su marido viaja constantemente por todo el mundo, muchas veces lo acompaña y se les ve muy felices”.

-¿Es verdad que has ‘adoptado’ a Pepe Dámaso?
“Hombre, adoptar no es la palabra, pero como es muy amigo nuestro, estoy mucho con él. Es un gran artista y una buena persona”.

-¿Te ves retirada en Lanzarote?
“Todavía no, pero Lanzarote es un lugar ideal para retirarse. Y más en mi casa, a la que adoro. Pero también me gusta vivir en Santa Cruz. Cuando veas mi casa de aquí no la conoces. Estás invitado a comer por Navidad, ya lo sabes”.

-Bueno, a ver si no pasa tanto tiempo sin vernos.
“A ver; que se entere todo el mundo que fuimos muy amigos y que el tiempo, o yo que sé qué, nos separó”.

-Nunca es tarde, Loli, y te veo estupenda.
“Pues muchas gracias”.
(Aparece Manolo Medina a buscarla, porque tienen que coger un avión rumbo a Lanzarote, a pasar el fin de semana. Lanzarote está siempre en su corazón. Casi fuimos vecinos. En los tiempos en que atábamos los perros con longaniza estuve a punto de comprar una finca preciosa, junto a la suya, por 25 millones de pesetas que el banco me prestaba. Ahora pertenece al financiero Juan Francisco Rosa, pero pudo ser mía. Loli se acuerda perfectamente. “Fuiste bobo”, me dice. “Tienes razón”, le digo).

-En fin. Cosas que pasan.

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