Politica

Estados Unidos decide hoy su futuro

Joe Biden en un acto de campaña en Iowa y Donald Trump en Michigan.

No hay fecha que no llegue ni plazo que no se cumpla. Si hasta hace poco nos parecía que todavía faltaban semanas para el ansiado y temido día, el paso inexorable del tiempo nos ha colocado ya en el día quizás más importante de la última década, y es que lo que pase en Estados Unidos tendrá repercusiones, y muy serias, en el resto del mundo.

A escasas horas de que la suerte esté definitivamente sellada, las encuestas nacionales siguen dando una clara ventaja al que fuera vicepresidente de Estados Unidos bajo la presidencia de Obama. Sin embargo, si algo nos enseñó 2016 es que las encuestas al fin y al cabo son poco fidedignas, que aunque Joe Biden consiga más votos, el presidente de Estados Unidos puede seguir siendo Donald Trump.

La nación norteamericana está sufriendo la pandemia de coronavirus de forma devastadora. Hasta 100.000 nuevos casos en un solo día, y más de mil fallecidos y de familias que lloran su pérdida mientras el presidente habla de la pandemia en pasado y se congratula por su magnífico control de los contagios.
Pero si hay algo que congela la sangre es ver a miles de seguidores de Donald Trump en sus mítines de campaña a través del país. Muchos sin mascarillas y sin respetar las distancias, se aglomeran para ver a su ídolo soportando temperaturas bajo cero. En Nebraska, muchos tuvieron que ser atendidos por hipotermia y unas 70 personas hospitalizadas tras asistir a uno de esos actos y quedarse varados sin transporte en mitad de la noche.

Los mismos que votaron por Trump hace cuatro años votarán por su reelección ahora, de eso no hay duda. Cambios, pocos. Las encuestas no muestran a aquellos que mienten deliberadamente como lo hicieron en 2016, porque no se atreven a decir en voz alta que apoyan a un candidato del que no se sienten orgullosos, pero que refleja su verdadera forma de pensar, en muchos casos, xenófoba.

La esperanza de los demócratas es que la demografía en ciertos estados decisivos haya cambiado y, sobre todo, que quienes no votaron en 2016 lo hagan ahora, y lo hagan por ellos. La mayoría de los electores jóvenes que votan en 2020 por primera vez podrían cambiar el panorama para el partido de Biden, y muchos de estos, viven en estados tradicionalmente conservadores, como Texas, Florida, Iowa o Georgia.
Estos últimos días, las campañas se han recrudecido, abiertamente Trump habla de apocalipsis si los “socialistas” llegan al poder, y Biden acusa a la administración actual de un reguero de 230.000 muertos que ha sembrado la pandemia.

El país está más dividido que nunca y muchos estados se preparan para lo que se teme pueda ser una semana de violencia.

CIERRE DE LAS URNAS

Casi 100 millones de votos se emitieron en Estados Unidos de forma anticipada o por correo, siendo los demócratas más propensos a votar de esta manera que los republicanos, quienes posiblemente dominen hoy el voto presencial.

Los recintos electorales tienen diferentes horas de cierre dependiendo del estado. La mayoría cerrará a las 19.00, muchos a las 20.00 y en Dakota del Norte a las 21.00. Teniendo en cuenta los husos horarios en un país ta extenso, mientras en Nueva York, pueden haber cerrado a las 19.00, en California, estarían haciéndolo tres horas más tarde. Es decir, que los primeros resultados empezarán a salir alrededor de las 3.00 o 4.00 horas de la mañana en Canarias.

Muchos de los votos que se enviaron por correo pueden llegar en unos días y en los estados en los que solo cuenta que el matasellos tenga fecha anterior al 3 de noviembre, esas papeletas podrían tardar al menos una semana más en ser contadas.

El presidente Trump, consciente de que la mayoría de sus partidarios votarán en persona, ya ha anunciado que quiere que se decida el vencedor esa misma noche y ya se ha blindado de abogados para hacer prevalecer su caso. Es más, ya agradeció de antemano a su nuevo Tribunal Supremo, un fallo a su favor, en caso de que el resultado se dirima en la instancia suprema.

TEMOR A LA VIOLENCIA

Ante la actitud del presidente Trump de animar a sus seguidores a que se dirijan a los centros de votación para vigilar el proceso (generando preocupación por técnicas de intimidación por parte de estos vigilantes armados), y de no estar dispuesto a conceder la victoria a su oponente, pase lo que pase, así como haber dicho públicamente a las milicias supremacistas que estén en standby, muchas ciudades han empezado a prepararse para lo peor. Desde Nueva York a California, se puede ver a los comerciantes poniendo tablones de madera delante de sus negocios por miedo a verlos destruidos tras unas jornadas que se anticipan, como poco, tensas. Muchos funcionarios encargados de hacer cumplir la ley han intentado inyectar calma al tiempo que advierten sobre las graves consecuencias para quienes intenten interrumpir la votación.

Los departamentos de policía más grandes han realizado simulacros de práctica en escenarios que incluyen enfrentamientos violentos entre partidarios de Biden y Trump, la aparición repentina de un grupo paramilitar armado, un ciberataque o una bomba. “Este es un ambiente tan polarizado y mucha gente está furiosa”, dijo John D. Cohen, ex coordinador de contraterrorismo de Seguridad Nacional con 34 años de experiencia en la aplicación de la ley a la Radio Nacional Pública. “Nunca había visto un entorno de amenazas tan dinámico, complejo y peligroso como el que vivimos ahora”.

La Policía de Las Vegas, al igual que sus homólogos en Nueva York, Detroit, Chicago, Houston, Los Ángeles y en otras ciudades del país, está lidiando con el despliegue de muchos más oficiales para contrarrestar cualquier disturbio sin asustar a los votantes. El fiscal general de Ohio, Dave Yost, un republicano, advirtió que a nadie se le permitiría violar la ley al impedir que la gente votara. “Manos fuera de los lugares de votación, manos fuera del voto”, dijo en un comunicado en video. Al mismo tiempo, muchas jurisdicciones han tratado de educar tanto al público como a las fuerzas del orden sobre lo que está permitido en las urnas. Larry Krasner, el fiscal de distrito demócrata en Filadelfia, emitió un memorando de seis páginas sobre la ley a la policía, señalando, por ejemplo, que cualquier persona puede enfrentar cinco años de cárcel por un delito menor si “golpean, hieren o cometen ilegalmente un asalto y agresión sobre la persona de cualquier elector ” en o cerca de un lugar de votación.

Su oficina ha desplegado un grupo de trabajo de 80 fiscales y detectives del condado para este día de las elecciones, frente a los 60 de las carreras presidenciales anteriores. El Sr. Krasner advirtió que cualquiera “disfrazado de GI Joe” y tratando de intimidar a los votantes enfrentaría un juicio en Filadelfia, según informó NPR. Por su parte, el presidente Trump continúa su discurso de odio, prácticamente felicitando a los conductores de un grupo de vehículos que acosaron a una guagua llena de seguidores de Biden, llegando a orillarlos fuera de la carretera. Los estados electorales que son campo de batalla como Pensilvania, con un historial de activistas de izquierda y grupos armados de extrema derecha, están siendo observados de cerca por posibles actos de violencia. También lo son Michigan, Wisconsin, Florida, Georgia y Oregón. En todo el país, cinco manifestantes han sido asesinados a tiros durante enfrentamientos en los últimos meses. Se centra mucha atención en Michigan, dado el arresto a principios de octubre de 14 hombres vinculados a un grupo paramilitar y acusados de complots violentos, incluido el secuestro de la gobernadora Gretchen Whitmer por sus órdenes de cierre por coronavirus. Los funcionarios electorales en algunas ciudades han capacitado a los trabajadores electorales para interactuar con personas perturbadoras en las urnas o agresivas en las juntas de recuentos de votos por correo.

LOS RESULTADOS

Mañana tendremos los primeros resultados, quizás; si la ventaja de Joe Biden se confirma en todos los estados, especialmente en aquellos en los que la contienda está más reñida, el presidente Trump dirá que hubo fraude electoral, deslegitimando una de las democracias más admiradas de mundo, tal vez para siempre. Con resultados claros, el presidente actual, posiblemente se sienta humillado, y de no adoptar un tono conciliador, las calles de Estados Unidos podrían ver caos y dolor, en los próximos días, mientras el temor a una guerra civil, que muchos han descartado, sigue siendo una sombra de los discursos de odio. Si Joe Biden gana por un margen estrecho, el presidente Trump no va a conceder la victoria y se enfrascará en una batalla legal que hará enrojecer al país frente al mundo. Especialmente cuando el mandatario necesita cuatro años más para tratar de hacer desaparecer sus cuantiosas deudas, seguir apelando los numerosos procesos judiciales en su contra por fraude, evasión de impuestos y violación, entre otros, y naturalmente, para tratar bajo estas circunstancias de garantizarse a sí mismo y a su familia el perdón presidencial.

Si Donald Trump gana por una diferencia mínima, es posible que pierda el Senado, y los próximos años, serán de difícil gobierno para su administración. Si gana por una gran mayoría, lo dicho anteriormente, Estados Unidos tendrá al presidente que se merece, y a los demás, que Dios nos coja confesados.

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