Tenerife

«Hemos reducido los artesanos en la Feria de Pinolere por razones de seguridad»

Jesús Tomás García, gerente de la Asociación Cultural Pinolere, apuesta por la feria y por los eventos culturales seguros. Sergio Méndez

Jesús García es gerente de la Asociación Cultural Pinolere desde el año 2004 aunque su vinculación con este colectivo comenzó desde mucho antes. Fue en 1995 cuando su compañero Rafael Gómez de León lo contactó para colaborar con el primer monográfico regional de cestería y “lo enganchó”. Se hizo miembro de la asociación y nueve años después, se firmó el primer convenio con el Ayuntamiento que permitió contratar a una persona porque la actividad iba en aumento y fue él. Empezó a trabajar en el proyecto cultural y eso le obligó a dejar de dar clases y congelarse en las listas como profesor de Geografía e Historia de Educación Secundaria, una decisión de la que no se arrepiente.

La Feria Regional de Artesanía de Pinolere es la más importante de Canarias y un referente, tanto para los artesanos como para el público, que cada año acude el primer fin de semana de septiembre para conocer los trabajos de los maestros artesanos y participar de los talleres, conferencias, exposiciones y eventos que se aglutinan en un entorno único de 10.000 metros cuadrados como es el Parque Etnográfico de Pinolere.

Ello es consecuencia de un trabajo minucioso de muchos años y un gran sacrificio, porque a nadie se le escapa las dificultades que ha tenido que afrontar la citada asociación. Sin embargo, ninguna feria ha sido tan compleja como la que se celebra el próximo fin de semana. No solo por la falta de recursos sino también por las consecuencias económicas y sanitarias derivadas de la pandemia de COVID-19.

Debido al difícil momento que atraviesa el sector y a que la muestra se ha convertido en un escaparate de promoción y comercialización para muchos artesanos de Canarias, la asociación ha apostado por cambiar de fecha y celebrarla los días 6, 7 y 8 de noviembre junto con la X Edición de la Feria del Queso, suspendida en abril, cumpliendo todas las medidas de seguridad y en doble formato: presencial y virtual.

-Este año la feria celebraba su XXXV aniversario. Imagino que nunca pensaron hacerlo de esta manera…
“Nunca, porque llevábamos trabajando en esta edición desde que acabó la del año pasado. Teníamos ideas muy innovadoras y bonitas para este aniversario, haciéndole un guiño a la octava isla, La Graciosa, y con una serie de oficios que pueden atraer a la gente joven, como es el mundo del reciclaje. Pero la pandemia paralizó todo, tuvimos que cambiar de estrategia y reinventar la feria para poder celebrarla, porque tenemos ganas de continuar, de seguir luchando en torno al sector artesano y a los oficios tradicionales. Quizás lo más fácil hubiera sido suspenderla, como han hecho muchas entidades, instituciones y empresas, pero la Asociación Cultural Pinolere ha querido dar un paso porque cree que se pueden hacer actos responsables en torno a la artesanía y la cultura y lo queremos demostrar. Ya es un logro importante que la feria se pueda organizar en estas circunstancias, pero consideramos que es importante que la gente no se olvide de la artesanía y de la feria, aunque no vaya. Por eso esperamos que el público y los visitantes acudan a nuestra llamada y así lo está demostrando la venta de entradas”.

-¿En algún momento se plantearon suspenderla?
“Sí, claro. Durante todos los meses que estuvimos confinados teníamos claro que la feria no se podía hacer, pero una vez que nos desconfinaron y teniendo en cuenta la situación del sector, atendiendo a sus demandas y preocupaciones, quisimos estar con los artesanos en estos momentos tan difíciles, así que estudiamos cómo podíamos adaptarla y nos lanzamos. Y ahí estamos, intentando de que sea todo un éxito”.

-¿No tienen miedo que fracase?
“Para nada. Sobre todo, viendo otro tipo de eventos y de realidades económicas que tenemos en la sociedad. Confiamos en la responsabilidad tanto del público como de los artesanos, que están muy preocupados por comercializar sus productos porque están atravesado una etapa difícil”.

-Todos los años se desborda el cupo de artesanos que participan hasta el punto que tienen que seleccionarlos. ¿Ha ocurrido lo mismo esta edición?
“Es imposible atender todas las solicitudes que llegan de las diferentes islas. Es por eso que en anteriores ediciones también hemos organizado otras actividades más llamativas y culturales en torno a la feria para atraer al público y que se convierta en algo más que un tema comercial y haya más identidad y cultura en torno a los oficios tradicionales. Exposiciones, talleres, actuaciones musicales, reconocimientos, charlas, todo ese envoltorio que le ponemos en un espacio muy bonito como es el parque etnográfico de Pinolere hace que la gente siempre responda y Pinolere se convierta en lo que actualmente es, una cita casi obligada para el sector que convoca cada año a miles de personas. En esta edición se llegaron a presentar 230 artesanos, una cifra que este año se reducirá casi a la mitad. Hay 185 solicitudes pero finalmente serán 155 los artesanos participantes porque así lo requiere la normativa vigente, para respetar tanto la separación entre artesanos como con el público, y que éste pueda acceder, caminar por el recinto y realizar una visita lo más segura posible”.

-¿Qué cambios se han tenido que realizar para poder organizarla
“Hemos tenido que adaptar el parque; cambiar el montaje de la feria; tener todos los elementos sanitarios que se exigen; usar mascarillas; partir el horario y organizar dos turnos para desinfectar el recinto tras finalizar cada uno de ellos; vallar los distintos espacios, y eliminar el ventorrillo tradicional con lo que ello supone: una fuente de ingresos importante para la Asociación. A ello se le suma el control estricto del aforo que garantiza que no habrá ningún tipo de aglomeración. El recinto se ha dividido en dos para concentrar, por un lado, la parte artesana y por otro, la parte más gastronómica de la artesanía, donde estarían los quesos, la repostería, mieles, vinos y pan. Se concentrarán en un punto concreto para que cuando el público se acerque a esta última zona ya pueda consumir y salir. Tampoco habrá talleres ni exposiciones para evitar los amontonamientos de personas. Por eso se cerrarán los pajares, la asociación de vecinos y el albergue, que en ediciones anteriores también se aprovechaban”.

-¿Ha sido un momento muy difícil para el sector artesanal?
“Sí, porque no se han podido celebrar ninguna de las ferias ni ningún otro tipo de iniciativas donde podían comercializar sus productos. Algunos de los artesanos que tenían puntos de venta determinados vinculados al sector turístico han desaparecido debido a que no hay turismo. Ha sido un sector bastante castigado y tocado, que lo ha estado pasando mal. Hay artesanos que han parado y se están incluso planteando empezar a buscarse la vida por otro lado. Otros, que no viven de la artesanía exclusivamente, sobre todo personas mayores que han heredado el oficio pero que no tienen necesidad de tener ese ingreso económico, lo han dejado y ello conlleva que se vaya perdiendo la tradición. En lo que se refiere a la transmisión de conocimiento heredados estamos en una etapa complicada. Pese a todo, soy optimista. La sociedad y sobre todo los jóvenes, tienen que ser conscientes de que en el sector artesano hay un núcleo de trabajo, y se pueden adaptar los conocimientos del pasado a la realidad actual y abrir mercados en otros sectores. Eso ha sido fundamental con artesanos que, conociendo las técnicas de cerámica tradicional, se dedican de lleno a fabricar loza para restaurantes. Hay una serie de artesanos de Canarias que ha abierto en este sector un mercado muy interesante y trabaja con cocineros con Estrella Michelín que vienen a encargarles piezas. Con Tenerife Moda o Gran Canaria Moda también se han abierto muchas posibilidades. Creo que la artesanía tiene futuro, no podemos decir que va a desaparecer. El valor de hacer algo con las manos está cogiendo cada vez más valor y auge en una sociedad industrializada, que piensa más en lo fácil. Es un nicho de mercado que se puede considerar. Yo creo en eso”.

-¿La venta online es una salida de comercialización para el sector?
“Sin duda y hemos apostado por eso. Una de las novedades de este año es que la feria se celebrará en dos modalidades, presencial y virtual. La otra es la fusión de la Feria de Artesanía con la del Queso de Canarias. El próximo fin de semana tendremos un portal web exclusivo www.Pinolere.es donde todos los artesanos que participen en la muestra tendrán también un escaparate en internet, de manera que si alguien no quiere ir a la feria pueda acceder a todo lo que allí se ofrezca y comprarlo. Por esta vía también se puede encauzar el sector”.

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