Sociedad

“Los virus pueden mutar y ser un gran peligro”

La consejera insular de Museos, Concepción Rivero, junto al director del Museo Arqueológico de Tenerife, Conrado Rodríguez-Maffiote. FOTO: Fran Pallero

El director del Museo Arqueológico de Tenerife y del Instituto Canario de Bioantropología, Conrado Rodríguez-Maffiote, advirtió durante las jornadas Epidemos. Impacto y realidad de las grandes epidemias y pandemias, sobre la importancia de realizar un seguimiento a las enfermedades, incluso a ellas que ya tienen vacuna o tratamiento, “pues al margen de la aparición de nuevos patógenos, los viejos pueden mutar y ser un gran peligro para la humanidad”.

Las declaraciones de Rodríguez-Maffiote, realizadas durante su ponencia Grandes epidemias y pandemias de los siglos XIX-XXI, coinciden con la reciente aparición de un brote de coronavirus mutado en visones en Dinamarca, por lo que se sacrificará a 17 millones de ejemplares para evitar que el contagio a humanos repercuta negativamente en la futura vacuna.

Rodríguez-Maffiote recordó además que las pandemias “han causado cientos de miles de millones de muertes y que no se han conseguido eliminar pero sí tratar”, y concretó que a lo largo de la historia, la única enfermedad que se ha dado por erradicada ha sido la viruela.

Sobre el nuevo coronavirus, el SARS-CoV-2, virus responsable de la enfermedad de la COVID-19, Rodríguez-Maffiote apuntó que aún se desconoce el animal intermedio que contagió al ser humano y que, probablemente, eso es lo que provocara especulaciones sobre su origen.

El director del Instituto Canario de Bioantropología explicó además las características conocidas hasta ahora de este virus, como es su forma de transmisión, que se produce por vía aérea o por contacto, y que es más transmisible que otros coronavirus como el SARS y el MERS, aunque menos que la gripe. Su período de incubación está entre 5 o 6 días.

Sobre el SARS-CoV-2, Rodríguez-Maffiote comentó que “el problema son sus secuelas”, pues aún se están estudiando pero ya se enumeran las insuficiencias respiratorias y los daños neurológicos, cardiovasculares, renales e incluso endocrinológicos.

Respecto a cómo está afectando este virus a quienes lo contraen, el 80 o 90% de los enfermos se encuentran en estado leve o asintomáticos, entre un 5 y un 10% en estado grave, y menos del 5% en estado crítico. Y la mortalidad global por este virus se sitúa en el 0’3%.

Asimismo, aunque la existencia de este nuevo virus fue comunicada por China el 31 de diciembre de 2019, ya en octubre del mismo año varios atletas españoles que habían acudido a los Juegos Mundiales Militares celebrados en Wuhan habían padecido síntomas de gripe compatibles con el nuevo coronavirus y fueron tratados con amoxicilina en el país asiático.

Otras pandemias
Rodríguez-Maffiote comenzó su repaso por las epidemias y pandemias entre los siglos XIX y XXI hablando de las epidemias de origen bacteriano, “que no tienen la trascendencia que tuvieron antes porque los antibióticos, en muchos aspectos, han paliado sus efectos”.

La primera de esas epidemias fue la peste, y “más que de epidemia se habla de ciclos de expansión larguísimos que duraron siglos”, afirmó Rodríguez-Maffiote. Y es que, según él, “se calcula que solo en el subcontinente indio murieron 10 millones de personas”, unas cifras que no son equiparables a las que posteriormente han generado virus como el de la gripe A o la COVID-19.

Este hecho dio paso “al boom microbiológico y de prevención, a partir de la vacunación”. Más tarde, el cólera coexistió en el siglo XX con la peste, y luego, también con la fiebre amarilla. Porque como ya había dicho el director del Instituto Canario de Bioantropología, salvo la viruela, ninguna otra de estas epidemias se ha dado por erradicada.

El cólera se transmite por vía fecal-oral y tiene como síntomas los vómitos y diarreas que provocan la deshidratación y la muerte. Esta enfermedad apareció debido a la falta de saneamiento en las grandes ciudades y generó 7 grandes pandemias.

En 1850, el cólera causó 6 mil muertes en Las Palmas de Gran Canaria, mientras que en Santa Cruz de Tenerife, ya en 1893 y habiéndose producido mejoras en el saneamiento de la ciudad, murieron más de 500 personas.

En cuanto a las epidemias de origen vírico, Rodríguez-Maffiote resaltó que la primera que demostró tener un potencial de contagio y mortalidad fue la polio, causada por el poliovirus, un virus de ARN.

El poliovirus hizo su aparición epidémica con el saneamiento, una vez se mejoró la canalización de las aguas, la cloración, y se separaron las aguas negras del agua potable. Es entonces cuando se empieza a perder inmunidad y enferman primero los niños y luego, los adultos.

Por último, “nuestro enemigo más íntimo desde hace muchos años”, que provoca fiebre, tos disnea y dolores musculares, “apareció en el siglo XVI, aunque sus grandes pandemias tuvieron lugar el siglo pasado: “En 1830 afectó al 25% de la población mundial, matando a decenas de millones de personas”, expuso Rodríguez-Maffiote.

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