Cultura

“Valoro mucho sacar un disco físico, aunque suponga trabajar desde la trinchera”

Pedro Guerra actúa el 12 de diciembre en el Paraninfo de la Universidad de La Laguna. / DA

Pedro Guerra se halla preparando un nuevo disco, El viaje, del que ya ha adelantado dos temas: Alzheimer y Ruego. El cantautor güimarero visitará el 12 de diciembre el Paraninfo de la Universidad de La Laguna (ULL) para ofrecer un concierto, Pídeme La Laguna, que en realidad serán dos, pues contará con sesiones a las 19.00 y a las 21.30 horas. En el año del coronavirus, del confinamiento y la distancia social, un concierto, un buen concierto en directo, se llena de significados que van más allá de lo musical. Metido de lleno en la promoción de ese nuevo álbum, que además incluirá, por primera vez en su carrera, una edición en vinilo, Pedro Guerra ha conversado con DIARIO DE AVISOS.

-La música siempre es necesaria, pero quizás ahora, cuando se cierran escenarios y nos encerramos nosotros, y mantener las distancias es una prescripción sanitaria, lo sea aún más…
“Sí, necesitamos la música, la cultura más que nunca, porque la gente tiene también que alimentar su alma. Para alguien que se dedica a la música como yo, lo que nos está pasando reduce las posibilidades de trabajo, pero estoy convencido de que manteniendo esas distancias y creando una forma de cultura segura podemos volver a los escenarios. Ahora hago conciertos desde mi casa, pero las actuaciones presenciales, como la de La Laguna, son insustituibles. No solo como una manera de generar trabajo para quienes nos dedicamos a ello, también porque la gente tiene muchas ganas de acudir a conciertos después de tanto tiempo confinada y de vivir una vida llena de restricciones”.

-¿Y de qué manera vive Pedro Guerra este tiempo tan extraño?
“Supongo que como todo el mundo: con responsabilidad para hacer las cosas que hay que hacer, aunque no sean agradables, y frenar al virus entre todos. También con incertidumbre, porque no se sabe cuándo, cómo ni de qué manera esta situación se va a revertir. Y con sorpresa: era imposible imaginar que acabaríamos experimentando una situación como esta”.

-¿Cómo está resultando esa experiencia de cantar en su casa para que el público le escuche, a su vez, desde sus hogares?
“Hemos trabajado muchos meses en esta opción, ante la evidencia de que lo de los conciertos presenciales está muy complicado, para conseguir una buena calidad de imagen y de sonido. De manera que estoy en el salón de mi casa, la gente se puede conectar desde cualquier parte del mundo y, aunque no existe el feedback del aplauso ni el contacto directo, suceden otras cosas que también son bonitas. De alguna manera, hago de puente entre personas que están en distintos lugares y no se pueden ver… En fin, es una alternativa que me agrada y está funcionando muy bien”.

-Acaba de publicar dos canciones, Alzheimer y Ruego, que formarán parte de un nuevo disco. ¿En un proyecto de este tipo existe la voluntad de hallar un hilo, una sensibilidad común que le dé unidad o, por el contrario, lo habitual es que cada canción surja de una manera autónoma, independiente?
“Ocurren las dos cosas. Todos mis discos nacen a partir de canciones autónomas. No me siento a escribir planteándome de antemano una unidad: cuando poseo un número determinado de canciones, ya me pongo a afrontar el proyecto de un nuevo disco. En ese momento es cuando intento buscar un hilo, una conexión, algo: un título que pueda darle esa unidad y sobre el que trabajar cierta estética, en la portada, en lo que va a suceder sobre el escenario. Este nuevo disco se llamará El viaje, y ahí está la idea: los viajes interiores y los exteriores. De modo que el viaje será el que cree ese hilo que unirá todo”.

-Ahora que lo digital se ha impuesto en la industria de la música, ¿publicar un disco físico es un acto de fe, el deseo de crear un producto para coleccionistas o quizás una manera de rebelarse ante unos tiempos en los que imperan el consumo rápido y la fugacidad?
“Queremos que este disco salga también en vinilo. De hecho, será el primero de mi carrera que se publique en ese formato. El vinilo parecía muerto y ahora incluso ha logrado superar al CD. De manera que sí, se trataría de una forma de resistencia, porque para mí es importante esa idea del concepto, del álbum, de las canciones unidas. El disco será luego mi material de trabajo en la gira de conciertos, y por eso para mí es algo muy valioso. Aunque tengas que trabajar desde esa trinchera de resistencia, estás dispuesto a hacerlo”.

El próximo disco del cantautor güimarero se llamará ‘El viaje’ e incluye una edición en vinilo. / DA

-Hace casi un mes y medio fallecía en La Laguna Alberto Cañete. Él, usted, Andrés Molina, Marisa Delgado, Rogelio Botanz y José Luis Calcines participaron en 1985 en el disco Nueva Canción Canaria que, como poco, fue la carta de presentación de un movimiento musical muy potente. ¿Qué recuerda de aquel tiempo?
“La muerte de Cañete ha sido un palo. Me cogió de sorpresa, como a todos. Ha sido una gran pena, una enorme tristeza, y quisiera mandarle mis condolencias a toda su familia. A Alberto Cañete lo conocí en el que fue uno de los primeros encuentros de Nueva Canción Canaria que organizó el Centro de la Cultura Popular Canaria (CCPC) hace más de 30 años, como en 1983 o 1984, no recuerdo bien. Allí nos juntamos un amplio grupo de cantautores y significó el comienzo de todo. Cañete siempre estuvo ahí. Recuerdo aquellos inicios con muchísimo cariño, hacia lo mucho que significó y, sobre todo, hacia todas las personas que participamos”.

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