Cultura

“Elijo proyectos y otros los hago para pagar la hipoteca, pero siempre actúo con la misma pasión”

Álex García y Bernardo Rodríguez, artífices de ‘Incendios, más allá del teatro’. / Sergio Méndez

El actor tinerfeño Álex García se ha puesto tras las cámaras. Aunque para ser más precisos habría que decir que se ha situado delante y detrás de las cámaras. El intérprete canario formó parte del reparto de Incendios, la obra teatral de Wajdi Mouawad que dirigió Mario Gas con un elenco en el que también figuraron actrices y actores de la talla de Núria Espert o Ramón Barea. Luego, tomando como materia prima esa misma experiencia escénica, ha dirigido Incendios, más allá del teatro, un cortometraje documental que se encuentra preseleccionado para los Premios Goya 2021.

-¿Qué supuso participar en Incendios, ser dirigido por Mario Gas y compartir escenario con intérpretes como Núria Espert?
“Cuando te llega un buen texto, que tiene detrás un buen director y un buen reparto, te sientes muy afortunado. Ocurre pocas veces que estos elementos se confabulen a favor de uno, y cuando eso pasa, te limitas a disfrutar, porque además te lo suelen poner mucho más fácil que en otros proyectos. De manera que lo recibí con mucha alegría y me puse manos a la obra”.

-¿Cómo nace la idea de condensar en media hora esa experiencia a través de un corto?
“Poco a poco. Esta es una función en la que la mayoría del tiempo los actores se hallan detrás del escenario. Muchos de nosotros teníamos varios personajes y debíamos estar saliendo a cada momento, cambiándonos de ropa y preparados para volver a entrar. Tras prácticamente un año con la obra, empecé a grabar en el móvil cosas muy bonitas que veía entre bambalinas. Cuando hicimos la función en el Teatro Guimerá, Bernardo Rodríguez [a la derecha en la imagen que ilustra esta entrevista], mi socio en todo esto, operador de cámara y encargado de la fotografía, vino con su madre y me decía: “No sé si se va a dormir, si va a aguantar toda la representación, porque hace mucho que no va al teatro”. Pero cuando esa mujer salió de la función, lo hizo absolutamente emocionada y conectada con lo que había visto. Tuvimos una conversación maravillosa que me hizo decirle a Bernardo una semana después: “Me parece tan increíble todo lo que está ocurriendo con los espectadores y con los actores que me gustaría grabarlo. No sé para qué, no sé dónde acabará, pero me gustaría que vinieras a grabarlo, Berna”. Y así lo hicimos: se vino a las funciones de Valencia, en el Teatro Principal, y allí grabamos lo que luego se convertiría en Incendios, más allá del teatro”.

-El cortometraje está entre los 10 preseleccionados de los Goya en el apartado de documental, algo que, reciba el premio o no, ya es un éxito. ¿Esta experiencia es algo puntual o le gustaría abrirse camino también tras las cámaras?
“Para mí lo más importante ha sido que he redescubierto algo que ya sabía: que se pueden hacer las cosas que uno sueña. He vuelto a confirmar que para contar una historia solo tienes que tener ganas. Así que, por supuesto, me apetece seguir contándolas, ya sea ficción o realidad, una película, un cortometraje o una obra de teatro. La experiencia me ha animado a seguir adelante y dedicar mi tiempo a esto. Es muy bonito todo lo que está pasando, más allá de esta preselección para los Goya, que ha sido una sorpresa y nos la tomamos como un regalo. Este corto genera muchas emociones y eso es lo que queríamos. Evoca cosas muy bonitas ya no solo del teatro, sino de la propia vida, que también genera incendios”.

-Películas como Hasta que la boda nos separe, series como Antidisturbios, obras de teatro como Incendios… ¿Afronta de modo similar cada proyecto?
“Me intento adaptar lo mejor que sé a lo que requiere cada propuesta, pero a la vez eso hace que cada ocasión sea diferente. No puedes trabajar de la misma manera haciendo este corto, Jauría o Antidisturbios, pero sí hay un denominador común: otra vez, las ganas de contar historias”.

-¿Y ha llegado ya el momento en el que elige los proyectos o más bien trata de sacar lo mejor de las propuestas que asume?
“Las dos cosas. He tenido la suerte de poder elegir proyectos en los últimos años, pero también los he hecho para pagar la hipoteca, pero siempre actúo con la misma pasión. Estoy convencido de que cuanto más te diviertes, mejor trabajas con tus compañeros, y eso también lo aprecia luego el espectador. En ese sentido tengo las cosas muy claras al trabajar: respetar cada proyecto como si fuera el único”.

-La cultura, que aún convalecía de los efectos de la crisis de 2008, ha sido ahora golpeada con dureza, como tantas otras cosas, por la pandemia. ¿Cómo está viviendo, en el plano personal y en el profesional, esta situación?
“En cierto modo, este periodo me ha servido de mucho. Para recordar lo que me gusta de mi profesión y para recuperar cosas de mi vida que tenía abandonadas. Haber parado me ha permitido acabar el documental, reflexionar sobre los últimos trabajos que he hecho y ser más consciente de la suerte que tengo. También me ha servido para comprobar que es urgente proteger esta profesión. Con la pandemia se ha visto que la cultura está desamparada y que incluso muchas instituciones públicas consideran que no hay que cuidarla. Sin embargo, justo ahora es cuando se ha demostrado que en lo relativo al entretenimiento, y también a la reflexión, lo que nos ha salvado ha sido la cultura”.

-¿En qué nuevos proyectos trabaja y con cuáles sueña?
“Estoy rodando una serie en Vigo para Amazon, que se llama Un asunto privado, con Jean Reno, Aura Garrido y un equipo maravilloso. Mi sueño ahora es continuar moviendo este documental y seguir contando historias. Me encanta eso de descubrir un relato que me conmueve y comenzar a pensar en la mejor manera de contarlo. Todo el proceso creativo de nuestro cortometraje, desde que lo empezamos a levantar hasta ahora, me fascina”.

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