Tenerife

Los higos tintos, la materia prima de una apuesta pionera en Europa

Cuando el país veía pasar los días encerrado entre cuatro paredes durante la pasada primavera, a José e Inma se les ocurrió una idea. Llevaban semanas dándole vueltas a su futuro y decidieron jugársela con una apuesta innovadora a partir del momento en que las autoridades sanitarias levantaran el confinamiento y comenzara a abrirse paso la llamada nueva normalidad.

Este matrimonio aronero había adquirido una finca en La Florida (Valle San Lorenzo), para convertirla en un punto de visitas turísticas, con la creación de una bodega y un circuito de excursiones a través de un barranco repleto de cardones y pencas. Pero la pandemia arruinó los planes y finalmente José e Inma optaron por una arriesgada decisión: sacarle partido a las más de 200 tuneras que la naturaleza repartió por el terreno de su propiedad.

“Dijimos: los higos tintos poseen un colorante natural con propiedades muy beneficiosas para la salud que nadie está aprovechando y empezamos a darle vueltas a la cabeza a ver si era posible sacar algo de rentabilidad a tanta tunera e higo salvaje, que, además, en el Sur es donde más se dan por el clima. Sonaba a locura, pero empezamos a estudiar el tema y nos lanzamos”, explica a DIARIO DE AVISOS José Ledesma.

“Lo que nos cautivó de este higo, que es más pequeño que el tradicional, de color rojo intenso y sabor más agrio, fueron sus propiedades espectaculares para la salud. Desde hace muchos años se ha usado en Canarias como remedio casero para la diabetes, la obesidad, la hipertensión, la cirrosis hepática, la próstata… para mil cosas, lo que pasa es que mucha gente lo desconoce”, asegura el emprendedor sureño de 57 años.

Su esposa, Inmaculada Bello, de 54, destaca la riqueza del higo tuno indio en nutrientes, vitaminas, minerales y fibra dietética, además de sus propiedades antiinflamatorias, antioxidantes y antienvejecimiento, asegura. “Lo más que llama la atención es su color rojo intenso”, comenta Inma, a la que los mayores le recuerdan, desde que conocen su iniciativa, “cuánta hambre mataron los higos” en el sur de Tenerife durante las etapas más duras.

Ambos se encargan de recoger diariamente con la manija más de 50 kilos de higos tintos en su finca. Los pelan a mano, le extraen la pulpa y la congelan. A partir de ahí empieza la labor de producción artesanal en diferentes formatos y para distintos cometidos: mermelada, infusiones mezcladas con hierbabuena, sal marina ecológica, pulpa para batidos, zumos y repostería y hasta vinagre de vino fermentado de higo, su último lanzamiento. Además, ya preparan su próximo reto dirigido al mundo de la cosmética: un aceite  producido con la semilla de la pipa para el que ya tramitan los permisos correspondientes.

“Ya se usa en países del norte de África y lo llaman botox vegetal, pero la calidad de los higos de aquí es mejor”, puntualizan.
Una docena de establecimientos, desde la Casa del Vino a locales gourmet y herbolarios, ya compran sus productos, que se pueden adquirir en los mercadillos del Valle San Lorenzo y San Miguel de Abona, y a través de la web www. tunocanarias.com.

“Lo que estamos haciendo nosotros con esta fruta no lo hace nadie en Europa. La gente está flipando. Estamos contentos, es muy difícil meter un producto nuevo en el mercado y más ahora que no hay turismo y que el cliente potencial no está”, señala José, que tiene claro que “hoy toca sobrevivir y ya habrá tiempo de despegar del todo cuando vuelva el turismo. Esa es la idea”,
mientras subraya la velocidad a la hora de materializar la idea de su nuevo negocio: “Para llegar hasta aquí lo hemos hecho todo muy rápido, tanto en materia de producción como de tramitación de los registros sanitarios. Ha sido un trabajo intensivo”.

Ni José ni Inma imaginaban el éxito ni la repercusión que ha alcanzado su apuesta en tan poco tiempo, hasta el punto de que solo un mes después de crear la web para publicitar y vender sus productos, el programa nacional de TVE Cocina al punto, de Tamara Falcó y Chef Peña, se desplazó a la finca de Valle San Lorenzo para conocer de cerca el “superalimento”.

“Esto ha sido un relampagazo, quién nos iba a decir a nosotros que se iba a montar todo este tenderete con el cultivo de higos tintos después de estar a punto de arrancar las pencas cuando compramos la finca”, afirma José.

Ambos destacan el carácter artesanal de la empresa familiar: “En las infusiones, por ejemplo, cada bolsita se llena a mano, se amarra, se pone la etiqueta, se cierra… todo es manual”. José e Irma quieren ir paso a paso, con los pies en el suelo, pero celebran que las señales que les lanza el mercado en plena crisis sanitaria y económica son inmejorables. Ninguno de ellos sospechaba que el futuro se escondía entre las pencas de su finca.

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