Cultura

La cultura isleña pierde a Alberto Delgado, fallecido a los 67 años

Alberto Delgado Prieto (1953-2020). / Fran Pallero

Alberto Delgado Prieto (Santa Cruz de Tenerife, 1953), presidente de la Fundación CajaCanarias, falleció este jueves a los 67 años tras una larga enfermedad que se agravó en los últimos días. Viceconsejero regional de Cultura entre 2007 y 2013, músico y gestor, quienes lo conocieron señalan para englobar estas y otras facetas su activismo cultural y su capacidad aglutinadora. Desde el escenario y fuera de él, en el sector público y en el privado. Cualidades que marcan una trayectoria que le hizo ser uno de los artífices del nacimiento del tejido cultural en las Islas en una época, finales de los 70 del pasado siglo, en la que hasta entonces escribir industria, cultura y Canarias en una sola frase era una quimera.

Nada más conocerse la noticia de su muerte a través de la Fundación CajaCanarias, durante todo el día se sucedieron las expresiones de dolor por la pérdida y de pésame hacia sus más allegados. Así, por ejemplo, el viceconsejero regional de Cultura, Juan Márquez, escribió en Twitter un mensaje de condolencias, lo mismo que la Asociación de la Industria de la Música Canaria (Aimca).

CAPACIDAD DE DIÁLOGO

“Cuando lo conocí, a comienzos de los años 80”, señala Paulino Rivero, presidente del Gobierno de Canarias entre 2007 y 2015, “yo era alcalde de El Sauzal y él lideraba los programas que desarrollaba la Caja de Ahorros conjuntamente con los municipios. Ahí fue cuando me di cuenta de su valía”. “De manera que mucho tiempo después, cuando era presidente regional y buscaba a alguien que se ocupara de una viceconsejería tan importante como la de Cultura, pensé en él”, apostilla.

El expresidente de Canarias explica que su elección vino determinada, en gran medida, porque Alberto Delgado carecía de filiación política y mantenía una “magnífica relación con todos, con los de una sensibilidad ideológica y con los que se situaban en el otro lado”. “Para ese puesto no pensé en el afiliado, en el hombre o la mujer de partido, sino en quién respondería mejor a las necesidades en política cultural que tenía el Gobierno de Canarias en ese momento. Y lo hizo francamente bien”, afirma.

Alberto Delgado Prieto asumió su cargo en el Ejecutivo presidido por Rivero cuando comenzaba la anterior crisis económica, en 2007, una de cuyas consecuencias fueron los drásticos recortes en los presupuestos regionales para la cultura. “Cuando los recursos no sobraban, sino todo lo contrario, gestionó y puso en marcha muchos programas que fueron pioneros”, expone Paulino Rivero. “Pero eso ya lo hacía con su equipo cuando era el responsable del área cultural en la Caja de Ahorros, en unos tiempos también difíciles”. “Conocer a Alberto Delgado ha sido un privilegio. Por su calidad humana, por su entrega, por su humildad y por su alegría”, concluye el expresidente.

Martín Rivero: “En él coincidían un gran filón creativo y una enorme capacidad de gestión, lo que no es nada frecuente”

ACTIVISMO CULTURAL

“Todos los activistas culturales en Canarias le debemos algo a Alberto Delgado Prieto”, asevera Rubén Díaz. “En lo personal ha sido un amigo del alma y un ejemplo de vida”, destaca el músico, compositor, periodista y productor, quien afirma que si el Archipiélago perdió en su momento a “un músico de muchísimo talento, con un sello propio, luego ganó un gestor cultural que ha dejado huella”. “Ha sido un gran apoyo para la cultura de las Islas, tanto desde lo que en su día fue la Caja General de Ahorros y Monte de Piedad de Santa Cruz de Tenerife como en lo que luego sería la Fundación CajaCanarias”.

Rubén Díaz pone de relieve que Alberto Delgado fue su “guía” prácticamente desde la infancia. “Siendo un niño entré a formar parte de la Coral de Voces Blancas de la Caja de Ahorros (1972), que él dirigía, y luego lo acompañé en muchísimas otras iniciativas, como en la producción del doble LP Nueva Canción Canaria (1985), que editaron el Parlamento regional y el Centro de la Cultura Popular Canaria (CCPC). Juntos hicimos proyectos como el Santa Blues de Tenerife, La Palma es un Punto, Guía de Identidad…”.

En su personalidad convivieron la faceta artística y la de gestor. / DA

IMPRONTA

“De entrada, Alberto Delgado imponía: por su altura, por su vozarrón… Pero luego, si llegabas a conocerlo, descubrías que tenía un corazón muy blando, con mucha sensibilidad, que era una persona muy solidaria”, explica el periodista y productor Martín Rivero. “En él coincidían un gran filón creativo y una enorme capacidad de gestión, algo que no es nada frecuente. Allá donde iba dejaba su impronta”.

Martín Rivero recuerda especialmente la “bonita experiencia” de trabajar junto a Alberto Delgado y Pascual Arroyo “en un contexto histórico de avidez por el cambio, por dejar atrás los años de la dictadura y crear, sin saberlo, el embrión de lo que en el futuro sería el modelo cultural de Canarias”. “En muchos sentidos, la Caja de Ahorros se adelantó en construir las estructuras de lo que luego sería un plan cultural gestionado por las administraciones públicas. De ahí nacieron el primer festival de jazz de La Laguna, el primero que se hizo en Canarias dedicado al teatro y la danza, un festival de música clásica antecesor del actual, el de cine amateur, el de música latina, los famosos ciclos culturales por los pueblos…”.

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