Tenerife

Toque de queda, sí, pero también más test, sanciones y más rastreadores

La Policía Local de Santa Cruz patrulla las calles desiertas tras las 23.00 horas. Sergio Méndez

Responsabilidad individual, colectiva, pero también por parte de las administraciones públicas. Así podría resumirse la visión que los distintos sectores de la sociedad tinerfeña tienen sobre el éxito o no de las medidas restrictivas que desde este sábado se aplican en la isla de Tenerife para intentar frenar el contagio de COVID-19 que, ayer, volvió a situarla a la cabeza de nuevos contagios con 91 personas contagiadas. En cualquier caso, en lo que coinciden empresarios, médicos y políticos, es en que la salud está por encima de todo, y que en el caso de Tenerife había que hacer algo ya. Sin embargo, eso no es óbice para que se critique lo que, a juicio de muchos, está ofreciendo una imagen de improvisación, de falta de claridad, e incluso, para otros, de falta de contundencia. Control de aforos en los centros comerciales, en el transporte público, más rastreadores, más pruebas, y más sanciones son solo algunas de las cosas que se piden al Gobierno.

El presidente del Cabildo, Pedro Martín, pone de manifiesto su preocupación por los datos y muestra la necesidad de tomar medidas “más drásticas” a la vez de ser más duros a la hora de sancionar las conductas irresponsables. Desde asociaciones como la Federación Provincial de Entidades de la Construcción (Fepeco), su presidente, Óscar Izquierdo, coincide en pedir más contundencia con los incumplidores, como proclama Martín, pero también apunta que no se puede cargar toda la responsabilidad sobre la población. “La situación en Tenerife no es buena, pero no solo la ciudadanía es la culpable, la culpa también es de las administraciones, que no han puesto en marcha más PCR, test rápidos o rastreadores, con una falta de coordinación entre ellas evidente”. Izquierdo apunta la falta de más campañas institucionales, similares a las que ponía en marcha la DGT. “Se necesita atacar la concienciación de una forma mucho más directa, y, por supuesto, imponer sanciones contundentes. En ese punto estoy totalmente de acuerdo con Pedro Martín, y tiene que haber una mayor difusión de todas las medidas y las sanciones, de forma que a cada paso que se dé, la gente sea consciente de lo que pasa”.
Desde la Federación de Áreas Urbanas de Canarias (Fauca), su secretario general, Abbas Mounjir, critica el continuo cambio de criterio y la falta de coordinación con los sectores a la hora de aplicar las restricciones. “Estas medidas están generando mucha incertidumbre en el sector. Se están dando a conocer un viernes por la tarde, cuando muchos restaurantes, por ejemplo, ya han hecho sus compras, o dado de alta a trabajadores para el puente”.

Mounjir insiste en que “el problema de los contagios no está en el comercio o la restauración. Lo que pedimos es que haya mayor concreción a la hora de aplicar las medidas, o que todos los ayuntamientos las tengan igual de claras, porque nos estamos encontrando con que en un municipio, la Policía Local dice una cosa y en otro, otra”. El secretario de Fauca apunta al transporte público, concretamente al tranvía, como uno de los posibles focos de un mayor número de casos en la Isla. “Teniendo en cuenta que la mayor parte de los casos se están dando en Santa Cruz y La Laguna, y que están unidos por el tranvía, creo que sería necesario incentivar los controles para evitar las aglomeraciones en las paradas, mientras que en los vagones se debería intensificar la vigilancia, como se hace en Carnavales”.

Moujir, además, sugiere que, dado que Santa Cruz y La Laguna acumulan el mayor número de casos, “debería estudiarse la posibilidad de aplicar restricciones por zonas. Hay municipios con escasa incidencia del virus que están pagando el descontrol que se da en otras parte de la Isla”, concluyó el secretario de Fauca.

Para el Colegio de Médicos de Tenerife, y para su presidente, Rodrigo Martín, medidas como la de declarar un toque de queda a partir de las once de la noche puede que tengan efecto, pero no cree que sean las que más se necesitan en estos momentos. “Nosotros hemos reclamado en otras ocasiones la aplicación de medidas más concretas como, por ejemplo, que en Tenerife tendría que haber más rastreadores” explica. Y es que, “sabemos que la labor de rastreo propiamente dicha solo la están haciendo los cinco militares que se han destinado a ese fin, porque los 40 médicos de Atención Primaria que identifican como rastreadores, realmente están haciendo una labor de seguimiento a los casos detectados, a su entorno familiar, pero eso no es un rastreador”.

Para Martín, “el rastreador tiene que ver si, a parte de con la familia, la persona ha tenido contacto con otras en su entorno laboral, de amistades, si ha salido de fiesta…”. Para el presidente de los médicos tinerfeños, “el Gobierno puede decir lo que quiera, pero todos conocemos casos de gente que ha estado en contacto con contagiados, y nadie les ha llamado”. Por eso, Martín reclama más personal dedicado a esta labor. “No entendemos por qué no se trasladan rastreadores a Tenerife desde otras Islas que están mejor en estos momentos”, añade.

Rodrigo Martín apunta otras medidas como la de analizar las aguas residuales e incrementar el número de test a la población. El presidente del Colegio de Médicos de Tenerife no quiso dejar pasar la oportunidad de afear a los políticos el mensaje que están trasladando de que con la vacuna va a arreglarse todo. “La vacuna, si es efectiva, solo permite que no se coja la enfermedad, y si se coge, que se sufra con efectos más atenuados, pero las personas siguen contagiando”. “El toque de queda a las once servirá, no digo que no, pero esa no es la única solución. Todo pasa por ser responsables y cuando hay picos, hacer más test y más rastreo, no hay otra”.

Alcaldes

Las dos ciudades más afectadas por el repunte de la pandemia en Tenerife siguen siendo Santa Cruz y La Laguna. Ambos alcaldes apelan a la responsabilidad para salir de esta. El regidor capitalino, José Manuel Bermúdez, tiene claro que “Tenerife se está jugando que en las próximas semanas se le pueda aplicar las mismas normas que se están aplicando en el resto de Islas, y, por tanto, mantener la economía de la mejor manera posible”. “Hay algunas de las medidas -continuó- que igual se debieron tomar hace tiempo, sin embargo, otras, creo que no son adecuadas como que se haga coincidir el toque de queda con el cierre de los restaurantes a las once de la noche”. Avanzó que la primera jornada del toque de queda “funcionó muy bien, no hubo grandes incidencias”, por lo que “hay que seguir pidiéndole a la población el cumplimiento de la norma”. Bermúdez sí que apuntó una de sus preocupaciones, los centros comerciales. “Me preocupa que no se cumplan las normas, y quizá debemos concentrar un poco más la atención en ellos”, afirmó. Tampoco quiso dejar pasar la oportunidad de reclamar, nuevamente, más comunicación. “Como administración pública, nos hubiera gustado conocer las medidas con más tiempo. Nos da poco margen a preparar recursos y resolver dudas”, concluyó.

Desde La Laguna, su alcalde, Luis Yeray Gutiérrez, insistió en lanzar un mensaje de responsabilidad. “No me canso de repetir que la superación de la pandemia es una responsabilidad colectiva en la que todos debemos estar implicados. Nos jugamos nuestro futuro más inmediato, pero lo más importante, nos jugamos la salud y la vida de muchas personas”.

El regidor lagunero habló de “cierta relajación” entre las familias y amigos. “En cierto modo, nos estamos acostumbrando a vivir con el virus y hemos perdido el temor al contagio, lo cual es muy peligroso. Es lo que los expertos denominan ‘fatiga pandémica’, pero por eso mismo no podemos bajar los brazos”, concluyó.

Más control en las aglomeraciones de los centros comerciales

Para vecinos como, por ejemplo, los del barrio de Azorín, donde se da la mayor presión asistencial de Canarias al tener el albergue municipal, que se apliquen medidas como el toque de queda son bienvenidas. “A nosotros nos parece perfecto para a ver si terminamos con el virus y un ejemplo lo tenemos en las escaleras del Pancho Camurria, donde a diario se ven personas sentadas con sus mascarillas bajadas e incluso pasándose la misma cerveza uno al otro”, explican. Son conscientes de que hay que frenar el alto número de contagios con medidas restrictivas, pero también expresan su preocupación por las aglomeraciones en los centros comerciales.

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