Economia

el turismo “no aguanta más”

Las “preocupantes” cifras de contagios de COVID-19 registradas en Tenerife ya hacían prever consecuencias de gran calado sobre el sector turístico, pese a que esta misma semana se había apuntado un tanto con la aprobación del decreto del Gobierno Canario que permite usar los test de antígenos. Y ayer Canarias regresó a la casilla de salida con su principal mercado: el británico. Era Grant Shapp, secretario de Transportes de Reino Unido, a través de su cuenta de Twitter, el que anunciaba por la tarde que, considerando el “aumento de casos y test positivos semanales” en el Archipiélago, las Islas dejarían de formar parte de su lista de “corredores seguros”, retomando la imposición de cuarentena de 14 días a los viajeros procedentes de la comunidad autónoma.
Casi paralelamente al anuncio de Londres, el portavoz del Ejecutivo regional, Julio Pérez, intervenía tras una reunión del Consejo de Gobierno en la que se tomó la decisión de extender durante siete jornadas más la limitación de la movilidad nocturna en Tenerife desde las 23.00 horas. Una medida que respondería, según declaró el también consejero de Justicia, Seguridad y Emergencias, a la posibilidad de que, “si no se corrige” la tendencia, la pandemia “puede producir un impacto que desbordará la Isla” desde el punto de vista sanitario. De hecho, el último informe de la Consejería de Sanidad sobre presión asistencial apunta a que el coronavirus acapara el 17,16% de las camas hospitalarias de cuidados intensivos (UCI) tinerfeñas.
Pero el mazazo recibido ayer por el turismo canario no es sino un tropiezo más desde el inicio de la crisis de la COVID; parte de una incesante consecución de situaciones desfavorables. Una tormenta perfecta. Y recuerda al episodio vivido a finales del mes pasado precisamente con Reino Unido. Entonces se logró reducir la incidencia acumulada (IA, casos por cada 100.000 habitantes detectados en los siete días anteriores) del virus por debajo del medio centenar, abriendo la puerta aparentemente de nuevo a los visitantes. Sin embargo, el empeoramiento de los contagios en la nación británica obligó a la Administración de Boris Johnson a imponer un confinamiento general con el objetivo de mejorar las estadísticas de cara a la Navidad, menoscabando así los esfuerzos realizados por los isleños para establecer los denominados corredores seguros.
Ahora, con fechas señaladas a la vuelta de la esquina como los días 24, 25 y 31 de diciembre o el 1 y 6 de enero, Tenerife afronta la cada vez más clara posibilidad de un confinamiento selectivo, tal como advertía esta semana el portavoz del comité asesor del Gobierno, Lluis Serra, pues peligra la salud pública y el porvenir económico. Este último, que ya de por sí sufre secuelas por las actuales medidas sanitarias y el aislamiento decretado en marzo, podría pagar un precio más alto si cabe si se volviera a escalar algunas fases. Es más, esta vuelta atrás puede suponer el cierre definitivo de pequeñas y medianas empresas que ya habían dado la voz de alerta por su frágil y delicada situación.
Es por ello que la patronal hotelera y extrahotelera Ashotel, a través de su presidente, Jorge Marichal, solicitaba, tras conocer la reactivación del veto británico, que se articulara de forma “urgente” un paquete de medidas para rescatar a los alojamientos de las Islas, puesto que el sector “no aguanta más”. “Esta montaña rusa en la que estamos instalados hace meses acarrea numerosas pérdidas; este último anuncio de Reino Unido llevará aparejado también muchas cancelaciones, porque los británicos no querrán guardar cuarentena a su regreso a casa”, declaraba ante el “nuevo golpe”.

Artículos relacionados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba