Tenerife

El grito desesperado de Azorín por el peso social que soporta

Víctor Ravelo, Ángel Brito y Fernando Miranda, de Azorín, ayer, entre el pabellón Pancho Camurria y el Centro Municipal de Acogida de Santa Cruz | SERGIO MÉNDEZ

Aclaran que no son “xenófobos ni racistas”. Más bien, pretenden que se equilibre la carga social de la capital tinerfeña y la isla de Tenerife, que “siempre recae” en las inmediaciones del pabellón Pancho Camurria por su cercanía al Centro Municipal de Acogida (CMA). Así lo manifestaron ayer a DIARIO DE AVISOS miembros de la Asociación de Vecinos Azorín, que dijeron entender la necesidad de dar cobijo a todas aquellas personas que se han visto afectadas por la pandemia y que, como consecuencia de la debacle económica, han acabado durmiendo en la calle, especialmente en una época tan delicada como la Navidad. No obstante, aseguraron que, bajo su punto de vista, “no es razonable” que el lugar escogido para habilitar recursos suela ser la misma zona.

José Luis Guzmán es el presidente de la entidad vecinal y en nombre de los residentes alude a acciones que han emprendido en los últimos años en favor de quienes se ven obligados a pernoctar a ras de suelo. En este sentido, ejemplifica con las campañas de recogida de alimentos y materiales como mantas y ropa organizadas en beneficio de los más vulnerables de la ciudad. De ahí que defiendan su compromiso con “la defensa de los derechos humanos”, si bien afean al Ayuntamiento que tomara la decisión de habilitar el referido recinto deportivo “de manera unilateral, sin contar con nosotros”. “Nos enteramos por los medios”, asegura, al tiempo que recuerda que la comunicación era más fluida en el pasado: “Se tenía por costumbre preguntar”.

“La semana pasada hubo una reunión con asociaciones de vecinos y no se nos convocó. Les puede el sectarismo, y tienen que entender que los movimientos vecinales no son chiringuitos”, aseveró el cabeza de Azorín. De entre los motivos por los que afirma oponerse a que se convierta el antiguo terrero de lucha canaria en un recurso provisional de atención social es que “pueden aparecer conatos de xenofobia y racismo”, a raíz de que una parte de los que allí se alojen próximamente sean de origen extranjero. Además, hace referencia a que algunos de los habituales del entorno, que con frecuencia pasan la noche en la parte posterior del polideportivo, “presentan problemas mentales como esquizofrenia o dependencia al alcohol”; trastornos que, entiende, “tienen que ser atendidos en un centro especializado”.

Preguntado por si desde el Consistorio local han tratado de ponerse en contacto con la Asociación, Guzmán admite que “no, no lo han hecho; lo único que sabemos es que la concejala de Acción Social va a ir mañana [hoy para el lector] a la radio”. “Llevamos muchos años con este peso social, y lejos de aprovecharse el Ayuntamiento de nuestra experiencia, que conocemos cómo funciona el albergue y los problemas que hay en el barrio, no nos hablan”, concreta, poniendo en valor que “los movimientos vecinales han tenido históricamente un papel fundamental” y en esta ocasión se les estaría relegando a un segundo plano.

Ángel Brito, Víctor Ravelo y Fernando Miranda recibían ayer a este periódico en el local de la organización. Son vicepresidente, secretario y vocal de la misma, respectivamente, y coinciden en calificar Azorín como “el rincón del olvido”. “No podemos más; hemos aguantado de todo, desde los problemas del albergue hasta Tenerife I”, relata Víctor, que destaca el hecho de que, según dice, hay usuarios del CMA que circulan por las calles del barrio “sin mascarilla y sin ningún tipo de cuidado con la pandemia”. Un punto sobre el que incide igualmente Fernando, al que le parece “increíble que se hable de que hay un montón de brotes de coronavirus en la Isla y aquí se siga sin mascarilla y no pase nada”. Es por ello que reclaman más presencia de agentes de la Policía “a pie”, a fin de prevenir incidentes como el ocurrido el pasado viernes, cuando un varón intentó apuñalar al vigilante de seguridad del albergue -que afortunadamente portaba un chaleco de protección- que evitó la catástrofe- y luego quiso darse a la fuga.

Para Ángel solo hay dos demandas a las que, a lo largo del tiempo, se les ha dado respuesta. En primer lugar, “un rebaje de la acera en la calle Francisco Escolar que llevábamos pidiendo desde hace años”. Y, por otra parte, “la limpieza”, que se ha reforzado por las tardes gracias a una comunicación directa de los vecinos con la empresa encargada de prestar el servicio, Valoriza, que, declara, se ha mostrado muy diligente con su solicitud, incorporando la nueva pauta casi de forma automática, vista la presencia de papeles, latas y montones de basura en torno al Pancho Camurria y en otros lugares clave del barrio, incluidas las instalaciones de la entidad. “En nuestro local impartíamos clases de zumba, bordado y otras actividades”, señala sobre los momentos previos a la irrupción de la COVID, que han dificultado su desarrollo; “y ya entonces nos decían que entraba mal olor por las ventanas” debido a que se defecaba en los jardines que rodean la sede de Azorín. “Les hemos pedido que pongan baños públicos, pero por ahora no nos han hecho caso”, añade.

LA MEMORIA DE PANCHO

El vicepresidente de la organización también dedica unas palabras al histórico luchador de lucha canaria Francisco Marrero Gutiérrez, más conocido como Pancho Camurria, que da nombre al recinto deportivo emplazado en el barrio. “Da lástima que un sitio en memoria de este señor lo tengan así de descuidado; debería darles vergüenza”, asevera, haciendo alusión a los familiares del legendario deportista tinerfeño, que explica que “no deben estar nada contentos” con las condiciones de los alrededores, aparte de que hoy día se hable de dicha infraestructura por su vínculo con la pobreza y la vulnerabilidad.

UNA OPORTUNIDAD

No obstante, a pesar de las críticas que ejercen hacia el Ayuntamiento de Santa Cruz, los vecinos de Azorín sostienen que su intención no es otra que la de “que se nos consulten las cosas, como se hace en otros barrios”, retomando el contacto que dicen que perdieron con el grupo de Gobierno, principal razón por la que afirman estar “molestos”. “Que nos enteremos por los medios de decisiones como estas es muy desagradable”, recordaba el presidente de la Asociación, José Luis Guzmán, poniendo el acento en que “hemos sido generosos con los sintecho, ayudándoles en todo lo que hemos podido, recogiendo ropa y alimentos, pero esto sí que nos sorprende. Nos pasó con el anterior Gobierno local con Tenerife I y ahora con este y el pabellón”.

Y ante la inminencia de la apertura del antiguo terrero como recurso alojativo para los más vulnerables, prevista, de acuerdo con la institución capitalina, para el próximo día 22, el líder vecinal emplaza al alcalde, José Manuel Bermúdez, a que se reúna con ellos y puedan dialogar sobre posibles alternativas al peso social que soportan, considerando que allí van a dar muchas personas con dificultades ya no solo del municipio, sino de todo Tenerife. Por último, matiza no entender “por qué tienen esta actitud hacia nosotros, porque queremos tener tacto; sabemos que pueden aparecer brotes xenófobos y racistas, y es lo que queremos evitar”.

Colchones y ropa tirada en la parte posterior del polideportivo santacrucero, en la zona donde pernoctan varios sintecho | SERGIO MÉNDEZ

Artículos relacionados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba