Sociedad

Lluis Serra advierte de que se tomarán medidas más restrictivas si no se reducen casos

Personas circulando ayer, bajo la lluvia, por la céntrica Calle Castillo de la capital tinerfeña | FRAN PALLERO

El portavoz del comité científico que asesora al Gobierno canario frente a la COVID-19, Lluis Serra, advirtió que se han puesto sobre la mesa del Ejecutivo un grupo de medidas diversas y más restrictivas para atajar los contagios en Tenerife, si no bajen en los próximos dos días.

Entre las mismas podría estar adelantar el toque de queda a las 22.00 horas, lo que obligará a los comercios y a la restauración a cerrar a las 20.00 o las 21.00 horas, y el aumento de las multas económicas para los incumplidores. También habrán restricciones a la movilidad de los tinerfeños exigiendo una prueba de antígenos o PCR para viajar a otra Isla.

Tras la nueva reunión que se celebró ayer, Serra volvió a apelar a la responsabilidad de la ciudadanía tinerfeña para evitar soluciones como las que han adoptado en Alemania y en otras comunidades autónomas.

Serra indicó que la mayoría de los contagios que se están produciendo tienen el foco “en las fiestas que se organizan de manera ilegal” en garajes u otro tipo de locales, e incluso en restaurantes con motivo de las fiestas navideñas, donde no se cumplen las medidas de seguridad.

“Se requiere de mucha más responsabilidad ciudadana y de más control policial”, porque es la salud pública lo que está en juego, recalcó. Si sigue la tendencia al alza de los contagios se precisarán “medidas mucho más restrictivas para la movilidad y las actividades económicas”, que implicarán “decisiones políticas importantes”.

A su juicio, el sector de la restauración “tendría que colaborar más” para que sus clientes cumplan las normas, porque “las nuevas medidas irán contra ellos” si se decide el cierre.

“Nos lo estamos ganando a pulso, si no se asume la responsabilidad y se toma conciencia de la situación”, insistió Serra, quien señaló que la mayoría de la gente cumple pero los que no lo hacen provocan mucho daño.

“El pasado mes de agosto se produjo un pico importante en Gran Canaria y Fuerteventura, fueron puntuales y se controlaron muy bien, pero este segundo brote tan grande de Tenerife ha aumentado de forma progresiva y, a medida que se han puestos controles, se ha ido contra ellos”, manifestó Serra. Lo inexplicable de esta situación, para el portavoz del comité, “es que se trata de la salud de todos”, pues el problema ya “no es la multa que uno tenga que pagar, sino la vida de tu abuela” y de cualquier otro.

Si hacemos un esfuerzo para proteger a los canarios con la exigencia de pruebas de PCR y de antígenos a las personas que llegan a las Islas, “podría adoptarse también esa protección para los residentes en Tenerife que quieran viajar a otras Islas”.

Consideró que las medidas que se adoptaron hace ocho días quedaron opacadas “por el efecto del puente”, por lo que confió en que se note su repercusión favorable en las próximas 48 horas. Hay varias medidas sobre la mesa y se “tomarán las más adecuadas”.

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