Cultura

Los Sombras, el reencuentro 50 años después

Poli Mansito y Manolo Santana estUvieron casi desde los inicios de Los Sombras / SERGIO MÉNDEZ

Todo comenzó sobre un pupitre de las Escuelas Pías, cuenta Leopoldo Mansito (72 años) con su memoria prodigiosa. Era el año 1961, cuando nuestro protagonista tenía solo 13 años.

Poli, como le llaman todos, aprovechando el hueco del pupitre, donde va se colocaba el tintero, lograba convertirlo en caja de resonancia tensando el lápiz con el elástico para sacar la nota del bajo del rock and roll. Al lado suyo, Tato Guigou, se sorprendió y quiso probar y entre ambos sacaron una música improvisada. Ahí decidieron formar un dúo y con sus guitarras, entonces españolas, comenzaron a cantar canciones del Dúo Dinámico.

A los pocos días se unió al dúo José Víctor Alfonso Perdomo, que se convirtió en el bajo del grupo. Poco después le pusieron nombre, Los Sombras, porque “todos éramos muy aficionados a Cliff Richard y Los Shadows”, recuerda Mansito, “como el máximo exponente de la música moderna que venía de Inglaterra, hasta Los Beatles”.

Poco después se incorporó César Rodríguez Guerrero, que venía de Venezuela, y con las manos en un taburete iba haciendo de batería. “Le aconsejamos y se compró una caja y unos platos ; ahí ya comenzaron Los Sombras, con una especie de batería y las tres guitarras”. “Fue tan novedoso aquello que comenzamos a tocar en fiestas de fin de curso y hasta en el Guimerá, con llenazos de miedo”, señala Leopoldo Mansito.
Cuando José Víctor se fue a estudiar fuera entró entonces “un bajo de verdad”, Chiqui Núñez, que vivía en la Calle Numancia, y que “además la madre tuvo la delicadeza de cedernos el bajo de la casa para ensayar de manera seria y cantando en inglés, con los primeros ecos de Los Beatles. Cuando se marchó César fuera de la isla incorporamos a Paco Urbano en la batería y poco después a Manolo Santana como cantante. Manolo venía de los pozos petrolíferos de Venezuela donde trabajaba su padre que era de Fasnia y se crio en un ambiente norteamericano que le hizo hablar inglés mejor que el español. Así se formaron Los Sombras más estables siguiendo la ‘beatlemanía’ que llegó a Canarias antes que a España”.

El grupo trajo la música inglesa a la juventud tinerfeña, coetaneo con la ‘Beatñlemanía0 / DA

“Donde quiera que tocábamos se vendía todo y la gente nos seguía de manera masiva, con los primeros atisbos de inconformidad con las restricciones políticas y sociales en esos años”.

El punto de inflexión de Los Sombras fue la llegada de Jesús Beltrán (1965) como manager, propietario entonces del club A Go-Go de La Laguna- Los Sombras comienzan a actuar ya en el hotel Mencey, Club Náutico, teatros y casi todos los domingos por la tarde en A Go-Go, “con llenazos de hasta 1.500 personas, con gente sin poder entrar, convirtiendo a La Laguna en la capital del rock de Canarias y de España y pidiéndonos autógrafos como si fuéramos los mismos Beatles”.

Con el paso del tiempo se van produciendo cambios en el grupo: Así Carlos Guigou entra por Tato Guigou, que luego es sustituido por Fernando Foronda y Pepe Rancel ocupa el lugar de Chiqui Núñez, mientras siguen Manolo Santana (el más veterano hoy, con 74 años), Paco Urbano (el más joven, 68) y Poli Mansito (72).

La mili, entonces obligatoria, y el final de los estudios universitarios u ocupaciones laborales, terminó por romper al grupo en 1971, siguiendo la carrera musical Paco Urbano, que se lo llevó Teddy Bautista (Los Canarios) a Madrid, hasta terminar siendo el batería de Pop Tops.

Teddy Bautista (Los Canarios) también cantó, cuando hizo las milicias en Tenerife, con Los Sombras en la abarrotada sala A Go-Go lagunera / DA

El reencuentro

Justamente hace un año, el 14 de diciembre, Poli Mansito se reencuentra casualmente con Tato Guigou en el concierto de Raphael en Santa Cruz, después de unos 30 años sin verse, y ahí se comprometen a reunir de nuevo a Los Sombras. El reencuentro se produce el 14 de febrero en el Casino de Santa Cruz y esa fecha queda grabada por el reconocido fotógrafo Alfonso Escalero. “Fue tal el impacto que tuvo el vídeo que grabó Alfonso y que subió a su página de Facebook I love the World, que según él, por nuestras edades, no lo iba a ver mucha gente, y cual sería nuestra sorpresa que lo vieron más de 30.000 personas. Una cosa disparatada. Ahí decidimos abrir una página de Facebook y en 15 días obtuvimos el tope máximo que se permite, de 5.000 seguidores. Gracias a esta circunstancia tan casual descubrimos que la que era nuestra historia era la historia de miles y miles de personas. Hasta Alfonso dijo que era algo insólito. Eso, unido a todos los que no pedían que regresáramos otra vez, nos convenció para intentarlo, aunque hayamos estado 50 años sin tocar juntos”. Mansito lamenta que “no se nos ocurriera grabar ningún disco, pero lo peor es que las grabaciones que nos hizo TVE y las de las dos actuaciones en el Festival del Atlántico se hayan perdido, no hay manera de encontrarlas”, lamentó.

Así fue como comenzaron a ensayar en la casa de Poli Mansito en La Tahona, en Güímar, gracias al material prestado por NewEvent, la empresa del hijo Leopoldo Mansito, heredera de las reconocidas Guagua y LM Producciones, con un bagaje de más de 200 conciertos en la Isla. También colaboran Carlos Mas (ingeniero de sonido), Domingo Yurda (iluminación), José Antonio Pérez (conductor-presentador) y Alfonso Escalero (fotografía y vídeo).

Todavía no está cerrado el regreso a los escenarios, porque la pandemia lo retrasó todo, pero ya tiene el compromiso del Auditorio Adán Martín, y Poli Mansito se atreve a pronosticar que, por la demanda que nos llega, “igual tenemos que hacer dos o tres conciertos”.

Poli Mansito destaca la labor de Jesús Beltrán como manager del grupo y como copropietario, con solo 17 años, de A Go-Go / SERGIO MÉNDEZ

Jesús Beltrán

Hasta hace 10 años, Jesús Beltrán seguía ligado a los locales de música -la Puerta Verde creo recordar fue el último- pero sin duda el club A Go-Go, en La Laguna, es su ojito derecho. “Lo fundé -nos cuenta- junto a mi amigo Iván Castillo, y fue un éxito rotundo, aunque quizá no le dábamos demasiada importancia, éramos demasiado jóvenes, yo solo tenía 17 años”. Para Beltrán, el reencuentro con Los Sombras, del que fue su manager desde 1965 a 1971, “es un episodio realmente emocionante. Para mí, el hecho de ser considerado un sombra más, me resulta muy halagador, por la amistad y buena música que me dispensan”.

Hablando de Beltrán, Mansito se sentía hace unos días especialmente herido por el olvido del club A Go-Go y de su promotor, Jesús Beltrán, en un programa sobre el rock canario en la televisión canaria. “A Go-Go no solo fue la plataforma de despegue de los grupos pop-rock en Tenerife, sino de toda Canarias, porque en La Laguna se centraba toda la juventud universitaria en los años sesenta y setenta. A Go-Go fue el templo canario del rock, no las salas de Las Palmas”.

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