Politica

El futuro de la familia Trump

Donald Trump y Melania, durante su visita a Reino Unido. / EL ESPAÑOL

Atrincherado en la Oficina Oval, Donald Trump no está de humor para hablar con nadie. Fuentes cercanas al presidente dicen que sabe que se le acabó el tiempo, incluso mientras continúa presionando contra el resultado de las elecciones y a pesar de haber fracasado en una serie de demandas judiciales para anular los resultados de los comicios del 3 de noviembre, que dieron la victoria a su rival, Joe Biden.

Con la certificación del Colegio Electoral, el personal de la Casa Blanca está buscando trabajo y planificando su futuro, y la primera dama Melania Trump ha buscado colegio en Florida para su hijo Barron.

Por su parte, Donald Trump dice que no quiere hablar del futuro más allá de los días que le quedan en el cargo. Cualquier sugerencia de que comience a sentar las bases para otra candidatura a la presidencia en 2024 está al menos por ahora dejado de lado. Trump se ha cerrado en gran medida al público en las últimas semanas, comunicándose principalmente a través de tuits, demostrado poco interés en gobernar. Ni siquiera se ha pronunciado frente al ataque informático contra el gobierno de Estados Unidos que involucra a los rusos, complicando las cosas.

Trump sigue negándose a conceder las elecciones y pasa largos días entrando y saliendo de la Oficina Oval, llamando a aliados y ayudantes para discutir posibles estrategias, mientras su equipo está preparando una serie de posibles indultos para que los lleve a cabo antes de dejar el cargo, incluso para algunos aliados cercanos. Mientras tanto, el futuro de los Trump es incierto.

Donald Trump

Una de las incógnitas que rodea a Donald Trump, es dónde vivirá a partir del 20 de enero. Por poco que el presidente se quiera mudar de la Casa Blanca, a partir de las 12 del mediodía deberá abandonar la Casa Blanca o estará incurriendo en allanamiento de morada.

Si bien el magnate es dueño de numerosas propiedades fuera y dentro de Estados Unidos, su lugar de residencia presenta algunos retos legales. Donald Trump ha habitado la mayor parte de su vida en Nueva York, pero recientemente cambió su residencia legal a Florida, donde pagaría menos impuestos y votó en las elecciones. Sin embargo, su impresionante dominio en Mar-a-Lago, y lugar inicialmente elegido para la mudanza, plantea dificultades legales ya que los vecinos no lo quieren, y han presentado una demanda citando cláusulas que prohíben alojarse en el club de golf por más de tres semanas al año, y en ningún caso consecutivas. Volver a Nueva York es complicado, después de que el presidente le declarara la guerra al estado y el gobernador le dijera que si se iba no volviera.

También existe naturalmente la posibilidad de que Trump termine residiendo en una celda si no se autoindulta o consigue que alguien lo haga por él, pero no será de forma inmediata. El presidente ahora mismo está aforado, pero una vez que vuelva a convertirse en un ciudadano común, tiene la espada de Damocles colgando sobre su cabeza, con media docena de procesos abiertos en su contra por fraude y evasión de impuestos entre otros. La mayoría en el estado de Nueva York.

Otra opción es que Trump siga involucrado en la política, ya sea tratando de dirigir al partido republicano desde las sombras (improbable conociendo su pasión por los focos) o formando un partido nuevo, constituido principalmente por sus seguidores, quienes cada vez está más obsesionados, proponen que sea presidente vitalicio. La postulación para 2024 es algo con lo que ha coqueteado desde la Casa Blanca, pero la posibilidad de volver a ser derrotado es devastadora para Trump, a quien tampoco le interesa un escrutinio exhaustivo del que consiguió librarse en 2016, pero que no le será tan fácil esta vez, y eso siempre y cuando no sea imputado.

Volviendo a su amor por la atención y las cámaras, queda la posibilidad de que se haga dueño de algún canal de televisión o sea contratado como estrella de algún medio ultraconservador, pero habrá que esperar hasta finales de enero para ver si no se le ocurre ninguna jugarreta que ponga en peligro esa posibilidad.

Melania Trump

La Primera Dama, es más práctica y ha estado haciendo preguntas sobre si le corresponde algún tipo de paga o dietas por haber sido la mujer de Donald Trump durante su corta presidencia. Por ahora, la respuesta es ‘no’, y más allá del derecho a una oficina y personal para trabajar en ella para su marido y un reducido equipo del servicio secreto, poco hay que rascar. Eso sí, de morir Donald Trump, le corresponde una pensión vitalicia de 20.000 dólares anuales, que obviamente es mucho menos de lo que gasta mensualmente en prendas de vestir. La primera dama, tendrá que acostumbrarse a vivir en un lugar mucho más pequeño, si es que consiguen mudarse a Mar-a-lago, ya que allí el tamaño de sus alojamientos es de unos 300 metros cuadrados, en comparación a los más de 5.000 de Nueva York.

Aunque mucho se ha especulado sobre el divorcio de Melania, mientras dure el acuerdo firmado antes de que la señora Trump se mudara a la Casa Blanca, está por verse, y aunque todo apunta a que ese será el destino final del matrimonio, habrá que esperar. Cuando Donald Trump se casó con su tercera esposa, Melania Knauss, ya era un dueño de una gran fortuna.

Después de conocerse en una fiesta en 1998, la pareja se casó, pero antes de que se dieran el “sí quiero”, Trump hizo que la modelo firmara un acuerdo prenupcial, tal como ya había hecho en sus dos matrimonios anteriores. Si bien Melania ha salido a defender a su marido después de su derrota electoral, en 2018, Omarosa Manigault Newman, una  exasistente de Donald Trump afirmaba que la primera dama está contando los segundos para poder divorciarse, diciendo que “Si Melania intentara hacer la máxima humillación y se fuera mientras él estuviera en el cargo, Trump encontraría la manera de castigarla”.

Si bien los detalles de su acuerdo prenupcial son secretos, se dice que el tema de su acuerdo es fuente inagotable de fascinación en los círculos legales: en caso de divorcio, todo lo que esté a nombre de Donald será suyo y todo lo que esté a nombre de Melania será de ella. También afirma que probablemente a Melania se le permitiría quedarse con las joyas que le hayan regalado durante el matrimonio.

Cuando se trata del hijo de la pareja, Barron, Melania sería la cuidadora principal y podría obtener mucho dinero en efectivo para cuidar al niño de 14 años. En esta situación, si tiene 50 millones de dólares puede permitirse comprar algo. Pero 50 millones, aunque definitivamente es mucho dinero, en la ciudad de Nueva York, no es nada en comparación a lo que está acostumbrada. Las dos primeras esposas de Trump también firmaron acuerdos prenupciales, y ambas los impugnaron con éxito. En su primer matrimonio con Ivana, ella apeló su caso y el empresario le otorgó 10 millones de dólares y otros 650.000 al año de manutención infantil. También consiguió un apartamento en Nueva York y una enorme mansión en Connecticut. Su segunda esposa, Marla Maples, recibió mucho menos, alrededor de 2 millones de dólares.

Mientras tanto, la primera dama seguirá la tradición de sus antecesoras escribiendo un libro tras dejar la Casa Blanca. Michelle Obama escribió el popular Becoming, también vendió muchos ejemplares Hillary Clinton con su Living History, o Barbara Bush con su A Memoir, libros en los que contaron importantes anécdotas de sus vidas en la Casa Blanca. Sin embargo, al parecer Melania se ha decantado por un libro de fotografías sobre hospitalidad, de los que sirven de decoración para la mesita del café, dejando con ello en claro, la frivolidad de su paso por la Casa Blanca.

Ivanka Trump

Al parecer, el legado político de Donald Trump podría quedar en manos de dos mujeres: su nuera Lara, que piensa en presentarse a las elecciones de 2022 para obtener un escaño en el Senado por Carolina del Norte, e Ivanka Trump, cuyo interés en mudarse a Florida parece radicar en intenciones políticas para llegar a la Casa Blanca en 2024 o 2028.

El 20 de enero de 2021 llegará y pasará, pero está claro, que del drama de la familia Trump tendremos aún para rato.

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