Economia

“La calidad y el servicio son nuestras señas de identidad”

Irene Izquierdo, directora general de Tgas. / Sergio Méndez

-¿Cómo nace esta empresa?
“Tgas nace hace 10 años de la mano de nueve empresarios canarios que, en busca de un mejor servicio que las multinacionales no ofrecían, decidieron lanzarse e independizarse de las grandes operadoras e implantarse por su cuenta. La amplia experiencia que tenían en este sector fue fundamental y, ahora, ya somos un referente en Canarias”.
-¿Y por qué este sector?
“Pues porque era un sector que conocían perfectamente y, además, querían dar un servicio de mayor calidad y, sobre todo, más cercano al cliente. Había muchas carencias, faltaba un atendimiento más personalizado, más servicio, asesoramiento técnico… Cuando nuestros clientes se ponen en contacto con nosotros para solicitar alguna consulta o gestión, la respuesta es prácticamente inmediata”.
-¿Cuáles son los clientes potenciales de la compañía?
“Sobre todo gasolineras. Nuestra actividad principal es el suministro de combustible a nuestras estaciones de servicio, combustible que cumple con los máximos estándares de calidad según las especificaciones técnicas reglamentarias que exige la Unión Europea”.
-¿Cuál es la red de gasolineras de Tgas?
“En estos momentos contamos con 20 gasolineras en Canarias, con más de 300 trabajadores”.
-¿Qué ventajas ofrece Tgas con respecto a otras compañías que se dedican a lo mismo?
“Desde Tgas ofrecemos a nuestras gasolineras mucho servicio, con un atendimiento personalizado. Éste es nuestro elemento diferenciador; ante cualquier consulta que se les presente pueden recurrir a nosotros. Fíjese usted, cuando una nueva gasolinera comienza a trabajar con nosotros, coincide la opinión de su propietario con la del resto de propietarios de las gasolineras que ya entraron en el grupo con anterioridad: Si llegamos a saber con anterioridad que Tgas funciona tan bien, ya nos hubiésemos cambiado hace mucho tiempo, nos dicen. Por otro lado, desde el punto de vista de nuestras gasolineras, la clave está en la calidad de nuestro combustible y el servicio que prestamos en ellas. Nuestra prioridad es obtener la satisfacción de nuestros clientes”.
-¿Cuando habla de clientes no habla sólo del que va a la estación de servicio a ponerle gasolina al coche?
“Sí claro, hablo tanto del cliente particular que viene a la gasolinera, como de las empresas con flota de vehículos con los que hemos llegado a un acuerdo para repostar en nuestras estaciones de servicio. Cada uno de nuestros clientes es muy importante para nosotros”.
-¿En qué medida pueden afectar a su empresa la proliferación de las denominadas ‘gasolineras fantasma’?
“Bueno en Canarias este tipo de estaciones de servicio no son tan numerosas, pero sí es cierto que existen, sobre todo en la Península. Al final con este asunto lo que hay es una gran controversia ya que, por un lado, se habla de precios más baratos, pero a costa de sacrificar puestos de trabajo; y por otro, la inseguridad, no nos olvidemos que se trata de una actividad de riesgo, y si no hay personal formado y especializado en una gasolinera la inseguridad es muy grande. De hecho, en algunas comunidades autónomas ya están prohibidas”.
-¿Por qué los ciudadanos tenemos la percepción de que cuando sube el precio del petróleo sube la gasolina y cuando baja, los precios no bajan tan rápido?
“No es inmediato. Mire, yo creo que aquí hay una percepción equivocada. Es un asunto muy complejo de explicar. Hay una fórmula de precios por la que se calculan los precios por los que las operadoras venden a sus gasolineras y que no dependen de las cotizaciones diarias de hoy o de ayer, sino de una media de precios de las últimas semanas. Por eso no se repercute inmediatamente una subida o una bajada en el monolito de las gasolineras”.
-¿Y por qué se da el caso de que una gasolinera, incluso de la misma compañía, tiene precios distintos dependiendo de la zona en la que esté?
“El precio de compra es el mismo, lo que pasa es que a partir de ahí cada empresa tiene su margen para cubrir sus gastos y tener una mínima ganancia. ¿Qué pasa? Pues que en algunos casos, en detrimento de ese margen tienen que defenderse en la zona en la que están. Es como un supermercado. ¿Por qué en unos el mismo producto tiene un precio y en otros otro? Quien manda es el mercado y la competencia”.
-¿Por qué en Canarias los precios son distintos que en el resto del territorio peninsular?
“Básicamente es un tema impositivo. El precio de cotización de los refinados es el mismo, pero la carga impositiva en la Península es mucho mayor que aquí”.
-Todos los sectores se han tenido que ir adaptando a las nuevas tecnologías. ¿cómo lo van a hacer las estaciones de servicio? ¿En qué medida les puede afectar el hecho de que más tarde o más temprano los coches eléctricos serán mayoría?
“Es cierto que la normativa ha cambiado y es mucho más exigente en cuanto a cuestiones medioambientales. Todas nuestras estaciones de servicio están adaptadas a las normativas que exige la UE. Ya hemos hecho la tarea. Es cierto que el Gobierno, con la subida de impuestos al gasoil y otro tipo de acciones, está intentando que la gente compre menos coches de motor diésel, pero aún así, en España los vehículos diésel siguen siendo protagonistas en el parque automovilístico. No obstante, éstos ya no contaminan como antes y la emisión de gases contaminantes a la atmósfera es mucho menor. Aún así, no creo que el coche eléctrico sea la solución, creo sinceramente que el hidrógeno va a ser el futuro, se está avanzando mucho en este campo y en sus varias opciones, como puede ser la obtención de combustible sintético obtenido a partir de hidrógeno verde, con un balance global de cero emisiones”.
-¿Cómo ha afectado al sector la pandemia? Ustedes eran un servicio esencial, pero imagino que ha sido desolador.
“Sí, es cierto que fuimos un servicio esencial, pero la pandemia, como a muchos, nos ha hecho mucho daño. Fíjese que al cerrar numerosas empresas en Canarias, los coches no se estaban moviendo y por consiguiente no iban a repostar carburantes en las gasolineras. Las farmacias y los supermercados también eran servicios esenciales, pero la diferencia es que la gente se tenía que alimentar o si se ponía enferma tenía que ir a comprar medicamentos. En nuestro caso, si la gente no va a trabajar no coge el coche. Cayeron mucho las ventas en nuestro sector, y lo más que nos preocupaba era mantener los puestos de trabajo”.

Artículos relacionados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba