Tenerife

Calle General Antequera

La calle General Antequera está situada en el centro de la capital. S. Méndez

En la sesión municipal del 19 de mayo de 1890, tres días después de haber fallecido Juan Bautista Antequera y Bobadilla, varios concejales solicitaron ponerle su nombre a la calle que comunicaba la avenida Veinticinco de Julio con la calle Numancia. En esta calle, haciendo esquina con Viera y Clavijo, aún se conservan dos inmuebles (Edificio Fides y convento de las Siervas de María) proyectados por el arquitecto Manuel de Cámara, que fueron construidos entre 1888 y 1890 por la Sociedad de Edificaciones Urbanas, y en los que por primera vez se usó el cemento y el yeso. El edificio Fides fue hotel en sus comienzos, luego sería colegio, más tarde vicepresidencia del Gobierno de Canarias, y en la actualidad lo ocupan distintas sedes municipales. El convento de las Siervas de María, legado a la Diócesis Nivariense a principios de este siglo, sería vendido a la Clínica Parque II.

Juan Bautista Antequera y Bobadilla, hijo de Juan Bautista y María del Rosario, nació en La Laguna el 11 de junio de 1823, siendo bautizado en la iglesia de la Concepción de Santa Cruz. A los 15 años obtuvo plaza de guardiamarina, realizando las pruebas de mar en el Arsenal de La Carraca, Cádiz. Por el valor y pericia marinera demostrado durante el bloqueo a las poblaciones sublevadas de Alicante y Cartagena (Murcia), a bordo de la fragata Isabel II, fue condecorado con la Cruz de la Real y Militar Orden de San Fernando, de primera clase.

A los 21 años alcanzaría el grado de alférez de navío y, con 27 años, fue ascendido a teniente de navío, siendo destinado al apostadero de La Habana, con el fin de impedir el paso de los contrabandistas. Por capturar un buque con 50 insurrectos, recibiría la Gran Cruz de la Real y Muy Distinguida Orden Española de Carlos III. Ascendido a capitán de fragata, fue destinado a la guerra de África, al mando de la corbeta Villa de Bilbao, participando valerosamente en los combates de río Martín, Larache y Arcila, por lo que fue promovido al empleo de Coronel de Infantería de Marina y recibió la Medalla de la Campaña de África. Desde 1862 a 1864 desempeñó el cargo de capitán del Puerto de Matanzas, en Cuba. En 1868 sería nombrado comandante en jefe de las Fuerzas Navales del Mediterráneo. En septiembre de 1870 ocupó el cargo de vicepresidente del Almirantazgo, en Madrid. En marzo de 1871 fue elegido senador del Reino por la jurisdicción de Santa Cruz de Tenerife, representándonos en las Cortes de 1871, 1872 y 1876. Entre 1873 y 1875 residió en Manila, al haber sido nombrado comandante general del Apostadero de Filipinas.

Ministro de Marina del 1 de abril de 1877 al 24 de septiembre de 1878, y del 18 de enero al 19 de julio de 1884, por la labor desempeñada en este cargo, el Rey le ascendió a vicealmirante de la Armada, el 19 de julio de 1884. En las Cortes de 1884 fue nombrado senador vitalicio por Alicante. La muerte le sobrevino el 16 de mayo de 1890, cuando se encontraba en el balneario de Alhama (Murcia), recuperándose de unas dolencias. Aunque recibió sepultura en Cartagena, el 4 de septiembre de 1922, sus restos mortales fueron trasladados al Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando, Cádiz.

Vuelta al Mundo

La fragata Numancia, primer barco blindado de la historia, zarpó del puerto de Cádiz el 4 de febrero de 1865 con rumbo a la Guerra Hispano-Sudamericana. Iba al mando de Casto Méndez Núñez y como segundo comandante, Juan Bautista Antequera. El 13 de marzo llegaban a Montevideo, el 2 de abril cruzaban el estrecho de Magallanes, el 28 de abril entraban en Valparaíso (Chile), y el 5 de mayo se incorporaban a la Escuadra del Pacífico que les aguardaba en el Callao (Perú). Antequera tomaría el mando de la Numancia, después de haber ascendido a capitán de Navío. La escuadra española atacó la ciudad de Valparaíso el 31 de abril de 1866. El 11 de mayo, terminadas las operaciones con éxito, Antequera regresó a España por la ruta del Pacífico. Con el fin de ahorrar carbón, la Numancia haría la mayor parte de la travesía a vela. Por fin, el 20 de septiembre de 1867 llegaba al puerto de Cádiz el primer barco blindado que daba la vuelta al mundo, después de cruzar los océanos Atlántico, Pacífico e Índico, surcar el estrecho de Magallanes y doblar el cabo de Buena Esperanza, durante 2 años 7 meses y 6 días.
Por esta nueva proeza, Antequera recibió la medalla del Combate del Callao y la de Circunnavegación al Mundo.

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