Sociedad

El Gordo, para una señora de Las Galletas y un camionero

La Chasnera, fiel a la cita con la diosa fortuna. F.P.

Hace tiempo que resulta poco habitual ver en las administraciones o receptores de lotería acercarse a los ganadores del sorteo de Navidad, a no ser que se trate de unos décimos compartidos por alguna empresa, asociación o club deportivo, o como ocurrió en 2013 con el gran premio de La Chasnera -200 millones de euros del segundo premio-, porque gran parte de los 140 trabajadores de las siete gasolineras de entonces del Grupo González estuvieron entre los agraciados.

Los afortunados no suelen aparecer por las administraciones, al menos aquellos con los premios grandes, y cuando lo hacen suelen huir de la presencia de las cámaras. Eso ocurrió ayer al mediodía en La Chasnera con los poseedores de los dos décimos del Gordo que repartió la conocida estación de servicios del kilómetro 54 de la TF-1, en Granadilla de Abona.

Una de las ganadoras, residente en Las Galletas, llamó al receptor y habló con Anyi, una de las expendedoras. “Quiero confirmar que el 72.897 es el Gordo”, dijo, y cuando Anyi se lo confirmó, respondió: “Ahora mismo paso por ahí, aunque lo compré en la gasolinera de enfrente (Hoyos Blancos)”, explicó la afortunada, que debió pensárselo mejor porque finalmente no apareció por La Chasnera ni por Hoyos Blancos, gasolineras que gestiona José González, uno de los tres hijos de José Miguel González, el presidente del grupo que lleva su apellido.
El otro agraciado con el Gordo sí se acercó a La Chasnera. Enseñó a Anyi el número premiado (72.897), después de comprar 10 euros del Euromillón. Cuando la dependiente le dijo que si quería saludar a José Miguel González, contestó que no y, antes de que la prensa se enterara de su presencia, se subió a su pequeño camión y enfiló fugaz la autopista del Sur, sin que diera tiempo de reconocer su alegría. Con un premio de 400.000 euros quiso mantener el anonimato. A tenor del viejo camión de obras, bien que necesitaba el gran alivio económico que le trajo el surtidor de la fortuna.

Chari, una güimarera, fue la afortunada de uno de los décimos del primer quinto premio que salió apenas a los dos minutos del sorteo. / NOEMI GONZALEZ

La alegría de Chari

Al menos, a primera hora de la mañana -no eran ni las nueve- sí resultó gratificante ver cómo una afortunada con el primer quinto premio que salía premiado en La Chasnera se acercaba a la estación de servicio para agradecer a los González su fortuna, un décimo de 6.000 euros del 86.986.

Chari, natural de Güímar, reconoció que casi todas las semanas compra lotería y primitivas en la llamada gasolinera de la suerte. No tuvo reparos en compartir su felicidad con el numeroso grupo de periodistas que se dieron cita en el epicentro de la Lotería de Navidad en Tenerife. “El número lo escogió mi madre y se lo compramos a Esmeralda, una amiga que trabaja aquí. Ahora a esperar al Gordo, que seguro que también sale aquí. Se lo merecen por la buena gente que es”, contó Chari a este periódico, que se acercó a la gasolinera tras recibir la llamada de su madre con la buena nueva de los 6.000 euros.

Era la fiel imagen de la felicidad que trae consigo la Lotería de Navidad, aunque la cantidad, en este caso, “no te saque de pobre”, comentó Chari mientras no paraba de elogiar a la familia González “por hacer a tanta gente feliz”.

Como felices deben de estar la familia de los clubes de fútbol Las Zocas y San Miguel, patrocinados por Repsol a través del Grupo González, por tener las dos últimas cifras (72) del tercer premio (52.472), con, al menos, cien euros por décimo jugado. José Miguel González no solo vende lotería en terminales de La Chasnera, Las Zocas, El Porís y El Volcán de Arafo, sino que todos los años trae de Murcia cuatro series completas para sus casi 150 trabajadores, clientes y estos clubes de fútbol.

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