Tenerife

La Chasnera, fiel a la cita con la diosa fortuna

José Miguel González, con el cartel del Gordo por tercera vez, junto a sus hijos José Aaron y Miriam / FRAN PALLERO

Ocho y diecisiete minutos de la mañana. Apenas dos minutos después de comenzar el sorteo de la Lotería de Navidad, sale uno de los primeros premios, un quinto, que deja 20 décimos en La Chasnera, la gasolinera del kilómetro 54 de la autopista del Sur, lugar de peregrinación de miles de tinerfeños -y no tinerfeños- que juegan a la lotería navideña, después de que en 2013 el Grupo González y sus siete gasolineras Repsol repartieran 200 millones de euros, todo el segundo premio completo.

El comienzo del sorteo aventuraba otro día de buenaventura en la estación de servicios, en donde los medios informativos de Tenerife e incluso algunos nacionales se daban cita sabedores de que de allí iba a salir algo bueno a lo largo de una mañana de emociones que no concluyó hasta que, pasadas las doce y cuarto, cayó el último quinto, que también dejó, en esta ocasión un décimo, en la afortunada gasolinera, el tercer establecimiento, entre administraciones y receptores, que más vende en España.

Los quintos premios fueron los primeros que asomaron en el bombo, pero la primera explosión de júbilo llegó cuando cayó uno de los cuartos (75981), dejando ocho décimos (160.000 euros) y otro en la estación de El Porís, que gestiona Miriam, la hija de José Miguel González, el gran patrón del Grupo González, propietario hoy de ocho estaciones de servicios desde Geneto hasta Adeje.

El Gordo

Si el año pasado fue muy tempranero, el Gordo se resistió este 2020, no apareciendo hasta las 11.05 de la mañana. Allí saltaron las lágrimas de José Miguel González y los gritos de emoción de sus hijos Miriam, José y Aarón, que se fundieron en un abrazo, rodeados por Anyi, Bárbara, Esmeralda y Elvis, los trabajadores de la tienda donde se encuentran los dos terminales de lotería, sumándose también el personal de la cafetería y gasolinera (Yanira, Noelia, Melania y Raimbo) para descorchar el cava, mientras Luis de Montis (delegado de Selae) se acercaba raudo a entregar el cartel de El Gordo se ha venido aquí por tercera vez en cuatro años. Solo eran dos décimos, pero los únicos vendidos en Tenerife y casi en Canarias -cayó otro en Haría, Lanzarote-. 800.000 euros que, sumados al cuarto y a los tres quintos (el último que salió para cerrar el sorteo también cayó en La Chasnera y otro en la estación de Las Zocas), dejaron solo en la gasolinera del kilómetros 54 1.092.000 euros (1.118.000 si sumamos los dos premios de El Porís y Las Zocas), más de la mitad de todo el dinero dejado por los grandes premios en Canarias (1.940.000). El fiel reflejo de la enorme incidencia que tiene La Chasnera en la Lotería de Navidad en las Islas, incluso en un año donde se vendió en la provincia tinerfeña el 18% menos que el año pasado.

Desde 2013 hasta hoy La Chasnera ha sido fiel a la cita con los grandes premios. Lleva ocho años repartiendo, como mínimo, algún décimo del Gordo, segundo o tercer premio, una manera de ir engordando, valga la expresión, su inagotable capacidad para convertirse en una especie de panal de rica miel al que todos acuden.

La Chasnera, fiel a la cita con la diosa fortuna. F.P.

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