Sociedad

Las colas del hambre, a las puertas de la Navidad

Las ONG repartieron ayer alimentos; arriba, el Albergue. Sergio Méndez / DA

Las organizaciones humanitarias que reparten alimentos entre las personas y familias con escasos recursos continúan desbordadas y, a escasas horas de las fiestas navideñas, las peticiones seguían creciendo y las actuaciones para que no se quedaran sin recursos. Los comedores sociales gestionados por las ONG o los ayuntamientos están casi a punto de no poder atender a las peticiones que reciben, batiendo récords en sus servicios de entrega de bolsas de comida. Las colas del hambre no paran de crecer en nuestra Isla, aunque varias organizaciones tratan de evitarlas, tomando medidas como la entrega de vales y tarjetas con las que pueden acudir a los supermercados con los que tienen convenio, o con cita previa para entregar los productos de primera necesidad.

Las impactantes imágenes de muchas personas haciendo cola en busca de comida nos devuelven a la realidad, a la indudable desigualdad que existe en Canarias, donde cada vez más personas necesitan ayuda de las ONG o de sus propios vecinos para poder comer debido a la crisis del coronavirus. Los ERTE que están activos y se están alargando, los cierres de empresas, la falta de trabajo o la imposibilidad de poder realizar una labor en la economía sumergida que sustentaba al núcleo familiar han dejado a decenas de miles de canarios sin poder llevar un plato de comida a su casa. Gente que está desprotegida, sin empleo y sin ingresos, muchos vinculados a los servicios, pese a las ayudas del Gobierno de Canarias y del resto de administraciones con las prestaciones básicas para las personas en riesgo de exclusión social.

Algunas ONG y asociaciones han ampliado las jornadas de reparto de alimentos para evitar la masificación mientras buscan nuevas fórmulas para evitarlas. El perfil de los usuarios es muy amplio: habituales, nuevos, de todas las edades, parejas, familias monomarentales con hijos, de distintos sectores socioeconómicos, en paro o con trabajos precarios, cuyo sueldo no permite hacer frente a los gastos básicos, como la comida, el pago de suministros (agua, electricidad, teléfono) o el alquiler.
Benjamín Barba, fundador de la ONG Kairós, ubicada en el barrio de Los Gladiolos, repartió el pasado martes alimentos a más de 150 familias, lo que supone aproximadamente unas 500 personas, y para el próximo martes tienen citadas a otras 150 familias. “Calculamos que hemos incrementado más del 10% las ayudas, planificadas a lo largo del mes, y solo recibimos derivaciones del Ayuntamiento de Santa Cruz”, aunque reconoce que la situación en la zona Sur es “mucho más grave, al paralizarse el turismo”.

Por su parte, desde las 7.00 hasta las 12.30 horas, la ONG Sonrisas Canarias, en el capitalino barrio de Valleseco, repartió el cupo de la jornada. Luis Febles, su fundador, recordó que “hemos aumentado casi el 45% las peticiones de alimentos”, y la cita previa “nos permite organizarnos mejor, al conocer el número de miembros que forman el núcleo familiar” que nos visita. Además, se evitan aglomeraciones, “lo que supone menos riesgos para la salud, no hay problemas con los vecinos y también por motivos de dignidad”. En los próximos días se centrarán en el reparto de juguetes para Navidad y Reyes.

Por su parte, el Centro Municipal de Acogida de Santa Cruz de Tenerife ha organizado hoy y mañana menús especiales para las personas sin hogar que acuden al albergue. También habrá un menú especial en el resto de comedores sociales, como el de la Obra Social La Milagrosa.

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