Tenerife

Llegó la Navidad y a la Recova reanimó

El bullicio volvió ayer al Mercado Nuestra Señora de África, en el que se notó la afluencia de gente en la víspera de la cena de Nochebuena. S. M.

Seis a la mesa. En el menú de Nochebuena algo de verdura, unas papas, pescado o cordero, o quizá ambos. Unas truchas de batata para el postre y buen vino canario. Unas flores adornan la mesa que, este año, el de la pandemia, el de la COVID-19, obliga a dividir a la familia y lo que eso conlleva. Una noche en la que el Mercado Nuestra Señora de África es protagonista en muchos hogares, en los que los productos de ese menú, o alguno muy parecido, han salido de los puestos de la Recova de Santa Cruz. Ayer, este espacio era la viva imagen del ambiente navideño, ese que este año está lleno de temores, de distancias, de ganas de que todo pase. Como reconocían los propios vendedores, ayer por fin, parecía Navidad. “La gente parece que ha esperado hasta la víspera para apurar las compras. Está siendo un buen día, mejor que bueno, por fin”, contaba Ernesto Pérez en el puesto 21 de la pescadería. En la Carnicería Diego, Isidro, entre pedido y pedido, confirmaba que “estamos a tope”, con una amplia sonrisa que se adivinaba tras su mascarilla. Lo que más vendía ayer era cordero. En la frutería La Fresquita, otra sonrisa de oreja a oreja recibía a los clientes. Su propietario Gilberto Casañas, contaba que ellos se han adaptado bien a la situación. “En nuestro sector afortunadamente no ha bajado mucho la demanda, es más, creo que ha subido.

Nosotros, además, hemos incorporado el servicio a domicilio y mucha gente que no puede salir o no quiere, por miedo, hace uso de él”. Cuanta Gilberto que las semanas anteriores han sido más flojas en cuanto al mercado en general, pero que “la gente se ha animado a venir, porque somos un sitio al aire libre, además de la calidad de los productos, y eso quieras que no, tranquiliza”.

Ángeles Palenzuela hace cola con su madre para una de las carnicerías. Cuando les toca el turno, le indican desde el puesto que solo una persona puede permanecer haciendo el pedido. “Nosotras somos clientas de toda la vida. Siempre compramos en el mercado”, cuenta a DIARIO DE AVISOS. Como todos los tinerfeños, serán seis a cenar.

“Normalmente somos más, pero no nos queda más remedio”, dice con evidente tristeza. “Hemos venido a comprar los detalles que nos faltan para la cena, algo de pollo y también pescado”, explica mientras su madre sigue haciendo el pedido.

Teresa Aparicio es otra de esas clientas de toda la vida de la Recova, 40 años nada más y nada menos los que lleva comprando en el mercado. “Cenaremos cordero y puede que también cochinillo”, detalla mientras hace cola de forma paciente para la Carnicería Diego, junto a su marido. También serán seis. “No nos queda más remedio que reducir”, concluye.

En la planta baja, la pescadería de Nicomedes no da abasto. Las colas también se hacen notar en este establecimiento. En esta planta, una familia francesa hace cola en otro de los puestos. Explican que están de vacaciones, que se quedan en Los Cristianos y que se han venido a Santa Cruz de visita.

Los clientes esperaron pacientemente su turno para ser atendidos. S. Méndez

Seguridad y paciencia

La presidenta de la cooperativa del Mercado Nuestra Señora de África, Estefanía Hernández, nos atiende junto al clausurado parque infantil y al gran árbol de Navidad que engalana el patio central. “Hoy se nota que es Navidad”, confiesa con una sonrisa.

“Ha sido una semana flojita. La gente se retrae de salir y comprar con todas las noticias que hay sobre el virus. Hay mucho miedo y respeto”. Hernández confirma que han sido unas semanas flojas, tanto que, por primera vez, cerraron los dos festivos del puente de diciembre, pero, aún así, se muestra optimista. “Yo lo que le digo a mi gente es que, a pesar de todo, estamos abiertos, sosteniéndonos, cuando hay mucha gente que ha tenido que cerrar. Es cierto que no ganas como antes, pero estás, y hay que adaptarse. Ya vendrán tiempos mejores”, manifestó.

Con respecto a la implantación de las medidas anti-COVID, Hernández sostiene que “nos han supuesto mucho trabajo, mucho sacrificio, y mucho dinero”. Igual que el resto de establecimientos han tenido que reducir aforos. “Hemos contratado a dos empresas, una de seguridad para que se encargue de vigilar que se cumplen las medidas y otra para que nos precinte los distintos puntos a los que no se puede acceder”.

Con respecto a si la gente cumple con las normas (ayer era difícil mantener las distancias en algunos puntos), la presidenta de la cooperativa asegura que la mayoría es respetuosa, aún así, “nosotros lo que le decimos a los puestos es que ellos mismos organicen sus colas y se encarguen de que sus clientes cumplan”. “Nosotros también tenemos a la Policía Local aquí (ayer una patrulla se dejaba ver en el interior del recinto) y nos dicen que están las cosas bien controladas. Luego están nuestros conserjes que si ven incumplimientos se acercan a la persona para que mantenga la distancia o que se ponga la mascarilla”. Estefanía Hernández termina con un mensaje que, quizá, debería repetirse más a menudo a la población: “Tenemos que hacer las cosas bien, porque si no, no salimos de esta”.

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