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el año en que el coronavirus cambió el mundo del deporte

El 2020 estará marcado en rojo como uno de los más trágicos para el mundo del deporte. En marzo, el mundo se paralizó por culpa de la pandemia. La mayoría de competiciones del mundo frenaron su actividad sin saber cuándo volverían a retomarse. El gran golpe se produjo cuando el Comité Olímpico Internacional no tuvo más remedio que anunciar que los Juegos de Tokio, que debían arrancar el pasado mes de julio, no se disputarían en 2020 y quedaban aplazados para 2021. También corrieron la misma suerte la Eurocopa o la Copa América, todos grandes acontecimientos deportivos que movilizan continentes. Después de eso, la nueva normalidad deportiva no se parece en nada a la vieja.

Puertas cerradas. Gradas vacías. Los exteriores de los recintos deportivos ya no son hervideros de pasiones y, a veces, también de conflictos. Hinchas de cartón y las ovaciones, o las canciones de guerra, ahora solo se escuchan por los altavoces. Esa es la nueva normalidad que reina en el mundo del deporte.

En España está demostrado que causó estragos el Atalanta-Valencia que se jugó a mediados de febrero. Ese encuentro de la Liga de Campeones fue una bomba de relojería. El partido cero de la pandemia. Más de 40.000 personas se contagiaron en el encuentro. Se juntaron 45.792 espectadores en el estadio de San Siro de Milán para ver cómo el Atalanta, en sus primeros octavos de final de la Champions, derrotaba por 4-1 al Valencia. Especialistas y responsables locales lo señalan como el origen de la explosión de casos de COVID-19 en Lombardía, la región más afectada en Italia y en buena parte de la comunidad valenciana.

Después de eso, una a una, las ligas más importantes del mundo tomaron la determinación de detener su actividad en la primera semana del mes.

Los jugadores, al igual que el resto de ciudadanos, fueron enviados a casa y comenzaron con trabajo físico desde sus hogares. En España, la gravedad de la situación provocó un confinamiento domiciliario total y era imposible salir de casa, salvo a cosas esenciales, como ir al médico o al supermercado, pero podía hacerlo una persona por familia.

Tras semanas de parón obligatorio, las ligas de los principales deportes encontraron una salida para poder acabar sus correspondientes temporada: la compra masiva de test PCR y estrictos protocolos sanitarios, que a día de hoy son los que siguen vigentes. Así, los campeonatos de España, Alemania, Italia o Inglaterra pudieron terminarse. No así el de Francia, que decidió muy pronto dar por acabada la temporada.

También se puso de moda lo de hacer competiciones burbujas. De esta forma pudieron acabar, por ejemplo, la Liga de Campeones o la NBA. La Champions jugó los cuartos y las semifinales a partido único en Lisboa, donde se celebró una final que en principio estaba programada para disputarse en Estambul. Aunque para burbuja la de la NBA en territorio Disney en Orlando. Allá acabó la fase regular y se disputaron todos los play-offs, por supuesto, a puerta cerrada.

La primera liga europea de fútbol en volver fue la Bundesliga: lo hizo el 16 de mayo con el clásico entre Borussia Dortmund y Schalke 04. Ese encuentro marcó la pauta de lo que vendría después.

El coronavirus mantuvo en pausa el fútbol en España durante tres meses. El primero fue la reanudación del Rayo-Albacete, que se jugó a puerta cerrada por motivos sanitarios y disciplinarios, al suspenderse en su momento por los insultos al ucraniano Zozulya. En Primera, el Eibar – Real Sociedad fue el primer choque disputado a puerta cerrada por la COVID.

Sin público también se disputaron la mayor parte de grandes premios de Fórmula 1 y del motociclismo. Más permisivo fueron los organizadores del Roland Garros, que contó con espectadores, limitados, en sus gradas. Eso sí, tuvo que jugarse a finales de septiembre, cuando estaba programado para mayo, justo después del Open de Estados Unidos de tenis. No corrió la misma suerte Wimbledon. El ciclismo pasó a concentrarse tras el verano. El Tour pasó de julio a agosto y septiembre. El Giro de mayo a octubre. Y la Vuelta, que coincidió en parte con la ronda italiana, de agosto a octubre y noviembre. Resultó una avalancha de las dos ruedas con los ciclistas muy pendientes de los test PCR en cada momento.

Finalmente, las pruebas y los protocolos permitieron que este 2020 no se quedara sin torneos. Todo fuera por el negocio en que se ha convertido el deporte profesional, sostenido en gran parte por los derechos televisivos. Pero lo que ahora vemos en las pantallas de nuestros hogares es un sucedáneo. No hay pasión. No hay gritos, de ánimo o de crítica. Tampoco hay nadie que pueda influir en una decisión arbitral. Esa es la gran victoria de la COVID-19.

Una larga lista de bajas

Pero 2020 no solo quedó afectado por la pandemia provocada por la COVID-19. También este será recordado por el fallecimiento de dos de los mejores jugadores de la historia en sus especialidades: Diego Armando Maradona y Kobe Bryant.

Pero no fueron los únicos ídolos deportivos que no llegan a este último día del año. La lista es larga y destacan en ella nombres como los de Paolo Rossi, Michael Robinson, Radomir Antic, Lorenzo Sanz, Alejandro Sabella, Joaquín Peiró o Juan de Dios Román.
No obstante, no cabe duda de que las muertes de Kobe y de Maradona son las que más repercusión han tenido.

Así era Gianna, la hija de Kobe Bryant que también ha fallecido en el accidente. | EL ESPAÑOL

La del mito del baloncesto mundial golpeó al mundo de la canasta en el primer mes del año, cuando se empezaba a hablar del coronavirus en China. En un accidente de helicóptero en un vuelo privado, el 26 de enero, en Calabasas (California), perdió la vida la leyenda de Los Angeles Lakers. Viajaba junto a otras ocho personas, entre ellas su hija Gianna María.

El doble ganador del oro olímpico en Pekín 2008 y Londres 2012 estaba casado con Vanessa Lanie y tenía cuatro hijas: Natalia, Gianna, Bianca y la recién nacida Capri. Le apodaron la Mamba negra y fue 18 veces al All Star. Nacido en Filadelfia hace 41 años, Bryant abandonó el baloncesto cuatro años atrás y con ello dejó dos décadas de historia. En su comienzo fue elegido en la primera ronda del draft de 1996, ganó cinco anillos de la NBA, dos premios al jugador más valioso (MVP) de las finales de la NBA y fue el MVP de la liga en 2008. El equipo angelino le hizo un homenaje sin antecedentes, al retirar los números 8 y 24 que lució en sus camisetas.

Pero incluso mayor impacto causó la muerte de Diego Armando Maradona (30 de octubre de 1960, Lanús, Argentina) a causa de una parada cardiorrespiratoria el pasado 25 de noviembre. La salud del astro argentino preocupaba desde hacía años, pero especialmente en las últimas semanas. El Pelusa se encontraba en un proceso de recuperación tras su última operación, una compleja cirugía en la cabeza.

Diego Armando Maradona
Diego Armando Maradona

El culmen de su carrera futbolística llegó en México 1986. Difícil recordar una exhibición igual que llevó a Argentina a conseguir su segundo y, hasta ahora, último Mundial. El nivel mostrado por Maradona en aquel torneo es el más alto visto jamás. Ni el propio Diego consiguió después igualarlo.

Fue la primera estrella del fútbol mundial a niveles de ingresos por publicidad. Fue el pionero, traspasó fronteras y su vida se convirtió en un acontecimiento narrado diariamente. Preso de la fama, comenzó a subir y a bajar convertido en una montaña rusa andante.

El año 2020 deja una larga y triste lista de fallecidos en el mundo del deporte, muchos de ellos por coronavirus, la enfermedad que cambió todo.

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