Sociedad

La gran responsabilidad de adoptar y no regalar

El albergue comarcal Valle Colino cuenta en estos momentos con 160 perros y unos 200 gatos. | Fran Pallero

El niño de 4 años pide una mascota a Sus Majestades los Reyes Magos, en concreto, un perro. El cachorro despierta a primera hora del día 6 de enero con un bonito lazo alrededor del cuello y la emoción desbordada del hijo que, observado por sus padres con ternura, acaricia y abraza al can. Pasan los meses y el animal ya no es tan adorable: apenas sale 10 minutos de casa y paga su frustración con los muebles, las alfombras, los zapatos y todo aquello que pueda llamar la atención de su familia. Lamentablemente, no pasará otro día de Reyes allí. El perro vuelve a montarse en el coche pero, esta vez, sin abalorio ni sonrisas. Regresa al refugio del que salió hace un año como si de un juguete roto se tratase.

El albergue comarcal Valle Colino, situado en el municipio tinerfeño de La Laguna, ha inhabilitado la adopción de cachorros, tanto de perros como gatos, mientras duren las fiestas. Una decisión que toman cada año para evitar que se produzcan “regalos impulsivos”. Según cuenta a este periódico Adriana Naranjo, presidenta de la Federación Canaria de Asociaciones de Animales y Plantas (Fecapap) -entidad que gestiona el albergue-, “las personas que quieran adoptar deberán pensarlo detenidamente porque todos los animales tienen sus necesidades, demandan tiempo o pueden sufrir algún contratiempo que requiera la intervención de un veterinario”. Declara que no basta con el deseo de tener una mascota en casa, sino ser suficientemente responsables para sufragar los gastos, dar unos tres paseos al día -en el caso de los canes-, facilitar opciones de juego, intentar que socialicen con otros animales… “Un perro no puede estar confinado en la vivienda y salir a la calle para hacer tan solo sus necesidades”.

Adriana Naranjo, presidenta de la Federación Canaria de Asociaciones de Animales y Plantas (Fecapap). | Fran Pallero

La responsable de Fecapap cuenta que suelen realizar un seguimiento a los animales que son adoptados en Valle Colino pero también a aquellos que necesiten una vida digna: “Hay vecinos que nos llaman para alertar de que ven a un perro todo el día solo en un balcón”. En esos casos, los trabajadores de la protectora contactan con sus dueños y “siempre hay excusas porque, según ellos, les falta tiempo”. Naranjo incide en la importancia de ser conscientes de que un perro o un gato es un miembro más de la familia. “Muchos piensan que es un objeto sin sentimientos, de hecho, me han llegado a decir que no quieren a la mascota porque suelta mucho pelo”, declara totalmente anonadada.

A la hora de adoptar, el personal de Valle Colino también impide entornos o condiciones que no sean los idóneos. Tal es el caso de las personas mayores que quieran acoger a un cachorro que en la edad adulta será energético y corpulento. “Les explicamos que es aconsejable otra raza por numerosos motivos y lo entienden”. Al igual que aquellos progenitores que buscan una mascota para sus hijos. “Somos muy cautos y comprobamos si los adultos están dispuestos a velar por la salud y el bienestar del animal, de lo contrario, paralizamos el proceso de adopción”, indica.

Al ser preguntada por el mensaje que quiere transmitir el refugio estas Navidades, Naranjo se muestra firme: “Pedimos a las personas que adopten un animal que sean conscientes de que será un miembro más de la familia, con todo lo que ello conlleva: alimentos, cuidados veterinarios, espacio, paseos…”.

El albergue comarcal Valle Colino cuenta en estos momentos con 160 perros y unos 200 gatos. | Fran Pallero

El albergue comarcal cuenta en estos momentos con 160 perros y, sorprendentemente, más de 200 gatos. Estos últimos en aumento debido a las colonias que se reprodujeron sin control en los municipios de Santa Cruz de Tenerife y La Laguna. Afortunadamente, ambos consistorios ya han tomado cartas en el asunto para proceder a la captura, la esterilización y la posterior liberación. Con ello, “se notará bastante la disminución de los gatos”. Sin embargo, hasta ahora, Valle Colino ha arrastrado un problema con estos felinos que sufren constantemente estrés debido a la cercanía que existe entre sus jaulas y las de los perros. “Llevamos cuatro años pidiendo al Cabildo de Tenerife y al Ayuntamiento de La Laguna una ampliación del terreno para mantener a los gatos en otro espacio pero no hemos obtenido respuesta”, asegura Naranjo, quien admite que son meros trámites de papeleo del que ningún organismo pretende responsabilizarse.

En alusión a las últimas informaciones acerca del cambio de gestora de Valle Colino, la presidenta de Fecapap explica que “son muchos años haciendo la misma gestión y ya es hora de un cambio”, aunque reconoce que no será inminente.

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