Sociedad

Mil historias en la cola de recogida de alimentos del barrio García Escámez

Reportaje fotográfico: Fran Pallero/DA

Una de las imágenes más impactantes de este oscuro año 2020 que está finalizando fue ver el aumento de las colas del hambre. Sabíamos que existían, pero mirábamos a otro lado. Acercarse al reparto de alimentos de la Asociación de Vecinos García Escámez es recibir una cachetada de realidad, sentir cómo varios centenares de personas, podrían ser también más de mil, hacen cola para obtener unas bolsas de alimentos con las que poder afrontar estos próximos días, cuando hace un año su situación era muy distinta.

“Hemos multiplicado por tres la entrega de alimentos, pero también las donaciones que recibimos. Son muchas las personas que vienen a buscar alimentos desde Santa Cruz, La Laguna, La Esperanza, y también desde el Norte y el Sur. Pero seguiremos ayudando en lo que podamos”, afirmó África Fuentes, el pegamento de todo un ejército de voluntarios.

Habitualmente, la entrega es cada viernes, pero en estas dos últimas semanas con Nochebuena y Navidad, y ahora Nochevieja y primero de Enero, se ha tenido que adelantar al miércoles. “Los viernes pueden pasar por aquí más de 1.500 personas y entre semana atendemos casos muy urgentes, que suelen ser entre 15 y 25 familias cada día”, explicó.

“No tengo ni idea de cómo se ha corrido la voz de que estamos repartiendo comida. Cada vez viene más gente, pero también estamos maravillados por la ayuda y las donaciones que estamos recibiendo de particulares, familias, empresarios, grupos de trabajadores que han preferido donar el dinero de las cestas o la comida de empresa…, supermercados, las instituciones o el Banco de Alimentos”, señaló.

Con las primeras luces del día ya hay gente en cola esperando el inicio del reparto. Dan la vuelta a la calle principal del barrio y llega más allá del pórtico que preside la entrada del mismo. Un ejército de más de 40 voluntarios, identificados, y muchos con peto naranja, tratan de mantener la calma, ordenar las peticiones y repartir el turno. Adelantan a las personas mayores, embarazadas o madres que se acercan con niños. “Si no fuera por los voluntarios esto no sería posible. Yo a mi edad ya no hago sino chillar (ríe) y seguir llamando buscando ayuda”. “Estoy asombrada de cómo la enfermedad nos ha igualado a todos casi a un mismo nivel. Los que miraban por encima al resto porque podían estar mejor, han perdido lo que tienen o se han dado cuenta de que pueden perderlo”, reflexionó Fuentes.

Reportaje fotográfico: Fran Pallero/DA

Sonrisas Canarias y Kairós Tenerife también ayudan a los que lo necesitan

Fue una jornada intensa en la ONG Sonrisas Canarias, en Valleseco, donde el equipo de Luis Febles continuó el reparto de alimentos a casi unas 150 familias de toda la Isla. El martes, la ONG Kairós Tenerife, de Los Gladiolos, hizo lo propio con 130 familias, y esta mañana hará un nuevo esfuerzo, al llegar la donación de un camión de comida para esta noche.

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