Cultura

Delhy Tejero: creación, vanguardia y libertad

La exposición puede contemplarse en La Laguna hasta el día 30. DA

La Fundación Cristino de Vera-Espacio Cultural CajaCanarias, en La Laguna, ha diseñado una propuesta destinada al público familiar. Coincidiendo con la muestra pictórica dedicada a Delhy Tejero, que puede contemplarse hasta el 30 de enero, invita a los más pequeños de la casa a descubrir la vida y la obra de una artista excepcional. El taller, de carácter online, se celebra el próximo sábado, día 9 (11.00 horas). Para participar es necesario cumplimentar la inscripción gratuita en el enlace. Si se quiere recabar más información sobre esta iniciativa, recomendada para niños y niñas de 6 a 12 años, se puede contactar en el teléfono 922 262 873.

La exposición Delhy Tejero exhibe por primera vez en Canarias la obra de esta artista ligada a la Generación del 27. Comisariada por el crítico de arte y catedrático de Historia del Arte Contemporáneo de la Universidad de la Laguna (ULL) Fernando Castro Borrego, está integrada por 21 obras de las colecciones de M. Dolores Vila Tejero e Inés Vila Vandangeon.

COSMOPOLITISMO

Singular y auténtica, Delhy Tejero (Toro, Zamora, 1904-Madrid, 1968), vinculada con la Generación del 27, encarna la figura de la mujer moderna, libre, independiente, cosmopolita e innovadora. Es una de las creadoras más relevantes y prestigiosas del panorama artístico español del siglo XX, pero su nombre y su trabajo permanecen ocultos entre las tinieblas de los libros de la historia del arte.

Tras pasar su infancia y adolescencia en Toro, se traslada a Madrid en 1925 para continuar sus estudios en la Escuela de Artes y Oficios y en la de Bellas Artes de San Fernando, donde en 1929 obtiene el título de Profesora de Dibujo y Bellas Artes, y en 1931 es nombrada profesora interina de Pintura Mural en la Escuela de Artes y Oficios.

Muy pronto destaca en el ambiente cultural como ilustradora, colaborando con las principales revistas y la prensa de la época, además de ilustrar poemarios, carteles y cuentos, convirtiéndose en una de las figuras más significativas de la gráfica contemporánea. Gracias a su trabajo, vive cuatro años en la Residencia de Señoritas de Madrid, donde conoce a intelectuales y escritores como García Lorca, Alberti, Clara Campoamor y las nuevas corrientes artísticas. A comienzos de los años 30 estudió en París y Bruselas, y la Guerra Civil la sorprendió en el norte de África. Durante la contienda, y con la intención de ampliar sus estudios de pintura mural, se ausentó de España y emprendió un exilio moral. Viaja a Italia (Roma, Florencia, Nápoles, Pompeya, Capri) y, posteriormente, se traslada a París, donde, por mediación de Remedios Varo, conoce a Óscar Domínguez y entra en contacto con el grupo surrealista, llegando a participar en la exposición Le rêve dans l’arte et la littérature. De l’Antiquité au Surréalisme, en 1939, junto a Miró, Domínguez, Man Ray, Chagal y Klee. A su regreso a España, retoma su actividad como muralista, interviene en diversas exposiciones y es galardonada en varias ocasiones. Fue la única artista invitada a participar en la I Exposición de Arte Abstracto celebrada en Santander, en 1953, junto a Manolo Millares, Saura, etcétera. En 1954 exhibe su obra en la Bienal de La Habana y, un año después, las salas de la Dirección General de Bellas Artes recogen la muestra más completa y significativa de su trayectoria profesional.

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