La Palma

La Isla Bonita, entre las que menos microplásticos reciben del Atlántico

La consejera insular de Medio Ambiente, la socialista tijarafera María Rodríguez Acosta (segunda de izquierda a derecha), junto al equipo encargado de la investigación sobre microplásticos. DA

El área de Medio Ambiente del Cabildo de La Palma establecerá una línea de colaboración con el programa europeo Evaluación del Impacto de Microplásticos y Contaminantes Emergentes en las Costas de la Macaronesia (Implamac), para profundizar en este estudio en el litoral de la Isla y promover entre la población palmera la educación sobre el cuidado y protección del medio marino.

Así lo anunció esta semana la consejera del Departamento insular, María Rodríguez Acosta, tras conocer de primera mano la tarea que desarrolla el personal de este programa en la isla de La Palma para hacer uno de los muestreos periódicos que efectúan de las playas.

Cintia Hernández Sánchez, profesora de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de La Laguna (ULL) e investigadora del programa Implamac, explicó que el centro universitario se encarga del estudio de las costas de la provincia tinerfeña. Para ello han escogido playas de arena con una superficie mínima de 100 metros. En La Palma se han centrado en Los Cancajos, Puerto Naos, Nogales y el Puerto de Tazacorte.

La investigadora palmera detalló que el programa, como primer objetivo, analiza la cantidad de microplásticos que llegan a las costas mediante muestreos que son trimestrales, salvo en aquellos puntos que se detectan más críticos, donde se realizan mensualmente. “Dentro de las islas, las que menos microplásticos reciben de la corriente del Atlántico son La Palma y La Gomera, por ahora”, indicó.

Del mismo modo, señaló que el programa contempla como otros objetivos determinar la cantidad de contaminantes que traen estos microplásticos, así como determinar si estos pasan a la biota. En el caso de los peces, están determinando en atunes la cantidad de microfibras que llegan a esta especie marina.

En líneas generales, el proyecto pretende crear un observatorio que genere datos cuantitativos y cualitativos acerca del impacto que tienen los microplásticos y diferentes contaminantes en las playas de los archipiélagos de Canarias, Cabo Verde, Madeira y Azores.

Cintia Hernández advirtió del impacto ambiental que representan los microplásticos, hasta el punto de que su aumento en la zona intermareal puede generar un efecto invernadero.

Su ingestión por parte de aves, cetáceos y peces está provocando su muerte directa, porque se produce un colapso en la zona intestinal, dijo. Al tiempo que, según detalló, “está en estudio si estos contaminantes en los microplásticos se bioacumulan y se pueden biomagnificar en la cadena trófica, y nosotros somos el último sector en la cadena”.

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