Tenerife

La tecnología ‘programa’ la nueva educación

Ricardo Acosta explica en el aula de Ajebótica cómo los alumnos desarrollan las distintas habilidades en el proyecto. Fran Pallero

El mundo evoluciona y la educación también. Y si algo queda claro es que hay que educar a los niños para que se puedan enfrentar a la sociedad actual donde, más allá de gustos y opiniones, la tecnología ‘manda’. La escuela del siglo XXI requiere olvidarse de la educación tradicional.

Saber utilizar un ordenador, una calculadora, navegar por internet, aprender a través de videojuegos o utilizar las redes sociales para buscar información competencias digitales que ya no se pueden excluir en los programas educativos, e incluso los más ambiciosos se atreven hasta programar, imprimir en 3D y crear sus propios recursos educativos.

Es el caso del CEIP La Vega, un colegio rural ubicado en la zona alta de Icod de los Vinos con múltiples carencias que no le han impedido desarrollar Ajebótica, un proyecto único en Canarias que une el ajedrez y la robótica.

La idea partió de Ricardo Acosta Alonso, quien llegó hace cinco años al centro como maestro interino e inmediatamente, por casualidad, se convirtió en su director, cargo que desempeña hasta hoy. Además, es jefe de estudios, vicedirector, conserje, administrativo, atiende el teléfono, da clases de ajedrez, y está ahí “para lo que haga falta”, incluso ser el soporte de muchas de las familias que tienen una situación económica complicada agravada con la pandemia.

Cuando llegó al CEIP La Vega, en el año 2016, Ricardo tuvo que abrirlo prácticamente de nuevo. El panorama con el que se encontró fue desolador, un colegio que tenía muy pocos alumnos, sin un equipo educativo, y con unas instalaciones deficientes. Primero se centró en cambiar la infraestructura, donde imperaba el color gris. Eligió colores vivos para las columnas y paredes y pintó frases con mensajes positivos en todo el centro, incluidas las escaleras.

Luego se centró en la metodología, cuyo mayor éxito ha sido el proyecto Ajebótica, una iniciativa pionera en Canarias que fusiona el ajedrez y la robótica, fomentando las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). Para impartirlo, convirtió un aula que estaba llena de muebles inservibles en una sala equipada con tableros tradicionales, tablets que se comparten con el resto de asignaturas y una pizarra digital de segunda mano. Un material insuficiente para un proyecto con grandes perspectivas.

Tras conocer la iniciativa y las necesidades del centro educativo, la Fundación Diario de Avisos no dudó en colaborar y donar diez tablets y un ordenador portátil que su presidenta y su directora de proyectos, Teodora Fernández y Priscila González, respectivamente, entregaron el jueves.

Ambas se desplazaron hasta el municipio norteño para conocer in situ las instalaciones, la comunidad educativa, y comprobar los resultados de Ajebótica a través de los alumnos, en concreto, los de Quinto grado, quienes demostraron sus habilidades en el aula de Ajebótica.

Dividida en tres rincones diferentes, los estudiantes se distribuyeron por parejas en los tableros de ajedrez tradicional y en los de piezas robotizadas que ellos mismos diseñan, programan y crean gracias a la impresora 3D que ganaron el año pasado en el concurso ‘Maletas viajeras científicas’ de la Universidad de La Laguna. Otros optaron por una opción más lúdica, con cartas, mientras Borja peleó el jaque mate con el ordenador y Lucas y Gabriela se atrevieron con los bibots, una variación del proyecto que Ricardo introdujo el año pasado para darle un mayor nivel de complejidad.

El bibot es una especie de robot o ratón programable que permite desarrollar además de las capacidades elementales de la programación, otros aspectos como la ubicación espacial, la lógica y la estrategia.
Los niños programan el bibot para que se mueva como si fuera una pieza de ajedrez. “De esa manera trabajan programación, pensamiento computacional, y estrategia de ajedrez, entre otros conceptos”, explica Ricardo. De este modo, el ratón se mueve de acuerdo a la orden y queda a la espera de la secuencia que ha creado cada niño a través de la tablet, intentando cumplir el tiempo establecido.

El ajedrez no se termina allí. También se desarrolla en el patio y se aplica en Educación Física, donde los más pequeños corren entre alfiles, reinas, caballos y peones mientras aprenden las reglas del juego, y en el aula Medusa. En esta última se encuentra la impresora 3D y los ordenadores en los que los alumnos realizan sus propios diseños a través de programas específicos mediante los cuales han construido piezas de ajedrez en forma de robots. También soportes para las diez tablets con las que cuenta el centro, a las que se suma la decena donada por la Fundación y que contribuirá, organización de por medio, a que todos los niños y niñas puedan acceder a esta importante herramienta para desarrollar el proyecto de robótica.

Ayudas directas

En este sentido, su presidenta, Teodora Fernández, recalcó la importancia de las ayudas directas porque es la forma más eficaz e “implica mucho más a las personas y a la sociedad, al ver el resultado del apoyo. La solidaridad y la generosidad están ahí y la gente está dispuesta a ayudar. A veces el problema es cómo hacer llegar esa colaboración”, manifestó.

Aseguró que el caso del CEIP La Vega es un ejemplo a seguir, “porque además, hay una persona que se ocupa de canalizar las ayudas y darlas a quienes realmente lo necesitan, quintuplicando los recursos que tiene. Así da gusto ayudar”, subrayó.

Sin embargo, la cantidad de tablets con las que cuenta el colegio sigue siendo insuficiente para una nueva educación ‘programada’ por la tecnología y que obliga a los docentes a hacer verdaderos milagros para que todos los estudiantes tengan acceso a ella. Un llamamiento a las autoridades para que se involucren un poco más y les den no solo el material suficiente para una escuela acorde al siglo XXI sino también los recursos humanos necesarios para un colegio que en tan solo cinco años pasó de tener 32 alumnos a los 132 que hay en la actualidad, para los que solo hay once docentes pero que ha subido rápidamente el número de aprobados y ha conseguido varios reconocimientos por su calidad educativa.

“Todo ayuda a la hora de dar una enseñanza de calidad”

La directora de Proyectos de la Fundación DIARIO DE AVISOS, Priscila González, asegura que tras tener conocimiento de cómo había afrontado el centro educativo las carencias materiales “con un extraordinario entusiasmo, inventiva y talento, desde la Fundación, y conforme a los principios y valores que la singularizan, hemos querido prestar nuestro decidido apoyo a este proyecto que aúna tanto aprendizaje como creatividad”.

El importe que recibe el CEIP La Vega de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias acorde con el número de alumnos es de 2.300 euros anuales, una cantidad con la que solo puede hacer malabares. Solo la fotocopiadora le cuesta entre 90 y 100 euros mensuales más los 35 que se paga de teléfono, dos gastos fijos de los que no puede prescindir, y apenas queda para las necesidades más inmediatas, que en el anterior curso fueron botes de pintura y algo de material.

A ello se suma que casi el 40% del alumnado es cuota cero, por esa razón, el equipo docente no trabaja con libros de texto, sino con su propio proyecto educativo, en el cual las familias ingresan una cantidad mínima por todo el año y el colegio se encarga de comprar el material necesario.

“Siempre estamos pidiendo ayudas a entidades privadas, presentamos proyectos y recibimos donaciones privadas. Todo ayuda a la hora de intentar dar una enseñanza de calidad”, subrayó Ricardo Acosta

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