Sociedad

Un 30 de mayo con esperanza en los ‘pinchazos’ para sacarnos la máscara

El Recinto Ferial de Santa Cruz de Tenerife se ha convertido en un punto de vacunación masiva | SERGIO MÉNDEZ

“¿Qué es la canariedad?”, preguntaba un vídeo por el Día de Canarias que ha corrido como la pólvora en las redes. El confinamiento domiciliario del año pasado arrebató a los isleños su fiesta por excelencia, pero, 12 meses más tarde, el escenario se torna diferente: la vacunación, según la ministra de Sanidad, Carolina Darias, “va como un tiro”, con la previsión de que lleguen a la Comunidad Autónoma en torno a 1,3 millones de vacunas entre junio y julio; las cifras de contagios arrojan que el Archipiélago es un territorio privilegiado, con unas tasas de incidencia acumulada muy por debajo de la media nacional, y el turismo, nuestro pulmón productivo, está a punto de reactivarse, con la reanudación del flujo de pasajeros con uno de los dos mercados emisores más importantes: el germano. Y a la espera del británico.

DIARIO DE AVISOS ha querido tomar el pulso a los canarios en esta aún atípica efeméride, pues la máscara continúa formando parte de nuestro día a día, a pesar de que ese señor de aspecto risueño y pelo desaliñado que dirige el Centro de Coordinación de Alertas Sanitarias, Fernando Simón, deje entrever que pronto la dejaremos a un lado, vistos los índices de inmunización de España. Todo está por ver. Y en esa línea se expresa Juan Antonio, comerciante que adopta un criterio de prudencia con respecto a los eventos: “Entiendo que los organizadores tienen que vivir de algo, pero si las administraciones esperan a llegar al 70% de vacunados, tampoco pasa nada, como han hecho Israel o Estados Unidos”. No obstante, señala que para él no pasará inadvertido este 30 de mayo e irá de comida con unos amigos. Por supuesto, con menú canario: “Papas arrugadas, cochino y mojo palmero habrá seguro”.

Isabel, residente en el sur de Tenerife, lamentaba ayer que no se escuchara música propia de las Islas en las calles de los 88 municipios canarios, como antesala del gran día. A su juicio, se han ido perdiendo algunas costumbres con el paso del tiempo, e incluso hay platos que han cambiado: “El gofio amasado de toda la vida ha sido con azúcar, y ahora le echan todo lo que pillan”. “Antes se comían estos días costillas con papas y piña, y ahora se ven un montón de barbacoas”, destaca. En su caso, hoy acudirá a una bodega, y, siguiendo los protocolos COVID, disfrutará de su propia versión de la “canariedad”.

Pero hay quien prefiere celebrar el día de la Comunidad con algo más de discreción, como Pablo, que asegura no tener nada planificado: “En casa no solemos hacer nada especial; alguna vez comemos cosas típicas, pero poco más”. Aun así, deja una reflexión acerca de cómo mediante la vacunación espera que recuperemos la vitalidad de siempre: “En septiembre u octubre seguro que tendremos una normalidad casi completa”.

Carlos Francisco, por su parte, recuerda que hace 365 días estaba encerrado en su habitación componiendo poesía, una de sus grandes pasiones. “Desconecté de todo, fiestas y pasarlo bien, pero no perdí la esperanza de que todo vuelva a la normalidad”, dice, al tiempo que afirma celebrar todos los días el hecho de ser habitante de este rincón privilegiado del Atlántico: “Las Islas me dan la felicidad. Estoy deseando sacarnos la mascarilla para poder respirar el paraíso; el aire tan puro que tenemos”.

DESDE LA DISTANCIA

A algo más de 2.000 kilómetros de casa, en Madrid, se encuentra Andreína. Llevaba varios años sin poder pasar el Día de Canarias en el Archipiélago, y cuando pudo hacerlo tras largo tiempo cursando estudios fuera, fue en medio de la cuarentena. Esta joven periodista, responsable del proyecto Never Unpack e integrante de la plantilla de una productora, valora el hecho de estar activa (“tengo la suerte de que estoy trabajando”), si bien admite que “la tierra llama, y es algo que uno extraña mucho”.

Al Sur de la Península, en Andalucía, encara la recta final de sus estudios en Biología Pablo Cuevas. Desde allí enumera todos aquellos elementos que añora de la tierra que, como dice la canción, le vio nacer: “Te vienen a la cabeza la comida típica, las playas y, sobre todo, la gente, los canarios, que somos únicos”. Y lanza un mensaje “a los que tienen la suerte de pasar allí estos días”: “Que lo disfruten, porque es el paraíso”.

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