Tenerife

Alfonso Cabello apuesta por unir la Sociedad de Desarrollo y Fiestas “para un mejor Carnaval”

Alfonso Cabello, concejal de Fiestas de Santa Cruz. Fran Pallero

El pasado viernes tendría que haber comenzado el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife de este 2021. La presentación de candidatas, primer acto oficial de la fiesta, se habría celebrado con toda probabilidad en las piscinas del Parque Marítimo. Sin embargo, la pandemia de la COVID-19 ha dejado en suspenso una fiesta que solo tendrá una pequeña revancha a través de las pantallas, con distintas galas que el Organismo Autónomo de Fiestas y Actividades Recreativas (OAFC) está preparando. Como el propio concejal de Fiestas, Alfonso Cabello, reconoce, “con todo lo pasado en 2020 probablemente no hubiéramos llegado para tenerlo todo a tiempo. El propio escenario tendríamos que haberlo estado montando desde mediados de diciembre, y es posible que hubiéramos empezado más tarde a la espera de poder modificar el presupuesto”, porque, recuerda, “cuando entramos ya no teníamos dinero suficiente”.

Cabello entiende que ha llegado el momento de abogar por un cambio de modelo en la organización del Carnaval, y para ello piensa en aprovechar mejor a la Sociedad de Desarrollo, de la que también es concejal, como ente instrumental del Ayuntamiento, con un área de Fiestas integrada en ella. “No creo que la fórmula de los organismos autónomos siga siendo la más eficiente para celebrar una fiesta como la del Carnaval, es una fórmula obsoleta, que no es operativa para una fiesta del siglo XXI”. Preguntado por si eso supone la desaparición del Organismo Autónomo de Fiestas, se apresura a negarlo, aunque insiste en que es necesario comenzar a pensar en nuevas fórmulas administrativas. “Una celebración como el Carnaval necesita de una organización que se alargue durante los 12 meses del año. Es nuestra principal fiesta y debemos rentabilizarla, generando industria y también ingresos, desestacionalizándola del mes habitual en el que se suele celebrar”. La fórmula de una sociedad pública de promoción, como ya tiene el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria para su Carnaval, sería lo más cercano a la idea que maneja Cabello, en la que la Sociedad de Desarrollo se convertiría en pieza fundamental.
Cabello pone como ejemplo los cambios que se han venido dando en los últimos años como forma de aprovechar mejor la promoción. “En 2015, la ocupación hotelera en la ciudad durante el Carnaval solo llegaba al 100% durante cuatro días de los casi 45 que dura. En 2019, el último que nosotros gestionamos, esa ocupación ya se daba durante 12 días, y con el precio medio más alto de la temporada”.
Por tanto, “el objetivo es continuar esa línea de trabajo que nos proporciona más ingresos en la capital y hacerlo aunando la Sociedad de Desarrollo y Fiestas. Creo que en este 2021 es un buen momento para ir pensando en esa nueva organización de cara al 2023, con una sociedad de promoción de Santa Cruz, poniendo en valor la marca del Carnaval, y sobre todo de la gente que lo hace posible, que son sus grupos, generando dinámicas económicas y culturales todo el año”.

“Nadie gasta tanto dinero en tan poco tiempo como hace Fiestas con el Carnaval, y para ello tenemos que recurrir a todas las herramientas administrativas legales que están a nuestro alcance, como por ejemplo los contratos menores, patrocinios, contrataciones artísticas, todo para llegar de la mejor manera posible a la celebración en la calle, y siempre dentro de la ley”, detallo Cabello. El edil insiste en que “es el momento político idóneo para cambiar esa forma de trabajar, y empezar a dar pasos administrativos hacia ese cambio de modelo”.

Carnaval 2020

Precisamente ayer, el Ayuntamiento informaba de que ya ha nombrado instructor y secretaria del expediente de información reservada sobre la tramitación de contratos del Carnaval 2020 y que están siendo investigados por la Fiscalía. Se trata de la denuncia que un empresario ha realizado contra el anterior concejal de Fiestas, Andrés Martín (PSOE), para que se investigue el uso de los contratos menores en el montaje de los escenarios del Carnaval y que suman 1,3 millones. El oficial mayor del Ayuntamiento será el instructor y una funcionaria de la casa, la secretaria. El objetivo es analizar dichas actuaciones y determinar, en su caso, la posible existencia de irregularidades.

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