Cultura

El Museo de Bellas Artes de Santa Cruz abre su Sala Negra a la pintura del siglo XX

Maribel Nazco participó este jueves en la inauguración de la Sala Negra en el Museo de Bellas Artes capitalino. / Fran Pallero

El alcalde de Santa Cruz de Tenerife, José Manuel Bermúdez, inauguró este jueves la denominada Sala Negra del Museo de Bellas Artes, situada en la primera planta del edificio. En ella se exponen de forma permanente una veintena de pinturas de artistas consagrados del siglo XX, entre ellos Óscar Domínguez, Manolo Millares, Eduardo Chillida, José Dámaso, Cristino de Vera, Maribel Nazco y Lola Massieu, entre otros. La inauguración contó con la presencia de la tercera teniente de alcalde, Gladis de León, y de la artista Maribel Nazco.

El alcalde resaltó que la apertura de la Sala Negra marcaba un día importante para Santa Cruz y “demuestra el sentir y el impulso que queremos dar a la cultura, creando espacios adecuados para obras de arte que forman parte de la riqueza y el patrimonio de la ciudad”.

La artista Maribel Nazco agradeció la “actitud decidida” del Ayuntamiento por apoyar la cultura. Recordó que en los años 60 el Museo de Bellas Artes de Santa Cruz fue el centro de la vida cultural en Tenerife y aglutinó a un grupo de artistas bajo la denominación de Nuestro Arte, colectivo que renovó los lenguajes de la plástica.

La exposición permanente reúne una veintena de obras. / Fran Pallero

Gladis de León se refirió a la magnífica colección de pinturas que se reúnen en la Sala Negra, obras de arte contemporáneo del siglo XX, realizadas por artistas que renovaron el lenguaje tradicional de la pintura. Añadió que el nombre de Sala Negra obedece al color de paredes, suelo y techo, con lo que, combinado con el sistema de iluminación, pretende acercarse al concepto museográfico de los 60, en el que se enmarcan muchas de estas obras.

Todas las pinturas que se exponen forman parte de los fondos del Museo de Bellas Artes y algunas de ellas ya se exponían con anterioridad en la sala Pedro González. Las colecciones permanentes del Museo de Bellas Artes se centran en obras anteriores al siglo XX. Las obras de la Sala Negra tratan de explicar someramente, con los fondos propiedad del museo, cuáles han sido algunos de los procesos de renovación plástica que tuvieron lugar en Canarias desde principios del siglo XX hasta los años 80. En ningún caso pretenden ser una representación de la historia del arte del siglo XX.

Cronológicamente, la selección de pinturas expuestas se inicia con la obra Golfo de Capri, del pintor Juan Botas y Ghirlanda (1882-1917). Habitualmente está catalogado como un pintor decimonónico, pero el artista rompió con la tradición de muchos de los paisajistas canarios anteriores. Tras su periplo europeo, los cuadros de Botas tienen marcadas características postimpresionistas que suponen una nueva forma de entender e interpretar la realidad a través de la luz.

En la sala también se pueden contemplar obras de otros artistas nacidos a principios del siglo XX que rompieron totalmente con la ortodoxia imperante en esos años, cuando el academicismo sobrevaloraba la pintura realista, como es el caso de Óscar Domínguez o de Juan Ismael.

Asimismo se pueden admirar obras de Lola Massieu, Maribel Nazco, José Luis Fajardo o José Abad, todos ellos encuadrados en la década de los 60 del siglo pasado. Casi todos abandonaron el arte figurativo por la pintura abstracta. El Museo de Bellas Artes fue la principal sede del grupo Nuestro Arte, en torno al cual desarrollaron su creatividad muchos de los pintores citados, manteniendo al tiempo su independencia acompañados de agitadores culturales como Eduardo Westerdahl o Domingo Pérez Minik.

Un caso aparentemente similar, pero con claros rasgos de diferenciación, es el de Manolo Millares, del que también se puede contemplar una de sus creaciones. Millares, aunque es claramente un pintor de arte abstracto, aborda la cuestión aborigen en su obra e interpreta de una forma muy personal el hecho histórico, acercándose a lo metafísico. Siendo una figura clave del arte español, tanto a él como a Chillida no se les puede englobar sin más en el campo de la abstracción.

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