Sociedad

El tinerfeño Javier celebra el primer día de su nueva vida: «Mi hermana me salvó»

El tinerfeño Javier, de 32 años, siempre se ha mostrado positivo frente a la enfermedad. DA

Javier Rodríguez recibe al DIARIO DE AVISOS desde su habitación en el Hospital Doctor Negrín, en Las Palmas de Gran Canaria, donde este jueves se ha sometido a un trasplante de médula ósea para terminar de ganarle la batalla al linfoma de Hodgkin. Es la segunda vez en su vida que se enfrenta a este tipo de cáncer de sangre que afecta a todo su sistema linfático. “He tenido la suerte de tener a mi hermana Elsa como donante, ya que somos 100% compatibles, ella me ha salvado; sin embargo, no todas las personas que necesitan un donante pueden decir lo mismo”, advierte. El pasado miércoles, a pocas horas de “cerrarle la puerta con llave” a la enfermedad de Hodgkin, el tinerfeño de 32 años lanzó una pregunta al Parlamento de Canarias en la web osoigo.com: “¿Cuándo se lanzarán campañas de información y concienciación acerca de la importancia de donar médula? Estamos hablando de vidas humanas”.

“Lo que pretendo es concienciar a la población de que estas enfermedades están a la orden del día y las personas que las padecen necesitan trasplantes”, asevera Javier, quien a su vez insiste en que es primordial que las instituciones públicas se involucren a la hora de “hacerle entender a las personas sanas que con una simple analítica pueden salvarle la vida a otros”.

El joven tinerfeño acierta cuando dice que normalmente la gente desconoce el proceso de donar médula ósea. Esa falta de información nos puede hacer creer que se trata de una operación a corazón abierto, pero para nada es así. Aunque el término puede sonar chocante, debemos tener claro que donar médula ósea no es donar médula espinal; que no vamos a perder nuestra médula ósea, y que el proceso no es peligroso para el donante, tal y como apunta en su web la Fundación Josep Carreras. El proceso consiste simplemente en “extraer la sangre con una máquina que se queda con las células madre y devuelve el resto de la sangre al donante; mi hermana tardó cuatro horas”, resume. Esta simple intervención, repite, “puede salvar vidas”.

El tinerfeño Javier, de 32 años, siempre se ha mostrado positivo frente a la enfermedad. DA
El tinerfeño Javier, de 32 años, siempre se ha mostrado positivo frente a la enfermedad. DA

Linfoma de Hodgkin

El Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos (NIH) describe la enfermedad de Hodgkin como “un tipo de linfoma poco común, un cáncer de una parte del sistema inmunitario llamado sistema linfático”, que “para diagnosticarlo los médicos utilizan exámenes físicos y antecedentes familiares, análisis de sangre o una biopsia”.

Javier apunta que existe ese punto genético en su caso. “Mi madre padeció el linfoma de Hodgkin cuando estuvo embarazada de mí”. A él le toco vivirlo 16 años después. Tras el primer diagnóstico se sometió a un tratamiento de quimioterapia y, según cuenta, “asistimos a la remisión completa de la enfermedad”. No obstante, “los síntomas regresaron en 2020 en un estadio más agresivo”, justo dos días antes de la declaración del estado de alarma en España por el Covid-19. “Es curioso, porque estuve todo el 2019 trabajando sin saber que estaba enfermo”.

Los médicos volvieron a diagnosticarle el mismo cáncer, y esta vez una quimioterapia de primera línea no era suficiente. “Tuve que pasar a una segunda o tercera línea de tratamiento porque tenía el cuerpo lleno de la enfermedad”. Tras observar que había una respuesta parcial, le mandaron a autotrasplante. “Todo marchaba bien, entré en remisión, pero los médicos consideraron que lo adecuado era que me sometiese a un trasplante alogénico para terminar con la enfermedad de forma radical, ya que el autotrasplante no aseguraba la curación total”, precisa.

Han sido meses duros, pero Javier Rodríguez ha contado con el apoyo de toda la gente que le quiere, especialmente de su familia, y por supuesto de los magníficos profesionales del Hospital Universitario de Canarias (HUC) que le han tratado, ya que “han sido como mis padres”. Pero si alguien merece una mención especial en estas líneas es su inseparable amigo Edgar, quien “ha estado siempre ahí, pendiente de mí en todo momento, me dejó vivir en su casa e incluso fue mi enfermero”.

El tinerfeño Javier, de 32 años, siempre se ha mostrado positivo frente a la enfermedad. DA
El tinerfeño Javier, de 32 años, siempre se ha mostrado positivo frente a la enfermedad. DA

100 días

Javier está motivado. Y curado. Siempre fue un tipo positivo y ahora vuelve encarar la vida con el único objetivo de ser feliz. “Lo necesito”, escribió esta misma mañana en WhatsApp. Hoy es su “día 1”. Cuenta que los trasplantes se llevan de esta forma. “Me tocará estar 100 días en seguimiento aquí, en Gran Canaria, con controles y analíticas periódicas”, indica.

No quiere despedirse de nosotros antes de mandar otro mensaje, esta vez para las personas que siguen estando enfermas de cáncer. “Sé que la trayectoria no es fácil, yo lo he vivido, pero esto hay que encararlo con constancia, actitud y resiliencia”.

 

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