Tenerife

El Corbeta luce de nuevo sus mejores galas

Miembros de la asociación de vecinos pintaron ayer El Corbeta. Martín-Travieso

El Corbeta luce de nuevo sus mejores galas junto al Castillo de San Andrés. El popular barco, que perteneció a Manuel Fernández, conocido como Manolo el Chocolate, el pescador más viejo que queda con vida en el pueblo, descansa por fin en tierra tras muchos años surcando olas y ganando el sustento de muchas familias del barrio costero. En la mañana de ayer, varios miembros de la Asociación de Vecinos El Pescador le dieron las últimas pinceladas para que el Corbeta luzca como un nuevo símbolo del pueblo.

Tras un largo proceso administrativo y el gran esfuerzo de las cuadrillas del Ayuntamiento para restaurarlo, al Corbeta le faltaba un último detalle para lucir tal y como lo tenía Manolo el Chocolate cuando ambos se mantenían en activo. La propia Asociación pidió llevar a cabo el pintado del barco al que cada último domingo del mes de julio se subía la Virgen del Carmen, copatrona del pueblo. Ayer fue el día elegido y desde muy temprano, y bajo la amenaza de la lluvia, el Corbeta volvió a ser pintado con sus característicos colores: rojo, blanco, amarillo y azul. “Este es el final de un camino que empezamos hace dos años. Comenzó siendo un proyecto que llegó sin esperarlo. Un vecino nos donó el barco y la Asociación vio la posibilidad, siendo un pueblo pesquero como somos, de mostrarlo como un símbolo más de la zona”, aseguró a DIARIO DE AVISOS Marcos Cova, secretario de la Asociación de Vecinos.

Miembros de la asociación de vecinos pintaron ayer El Corbeta. Martín-Travieso
Miembros de la asociación de vecinos pintaron ayer El Corbeta. Martín-Travieso

El Corbeta descansa en un pequeño terraplén ubicado entre el Castillo de San Andrés y la desembocadura del barranco. Sin embargo, ese no fue el emplazamiento inicial elegido para que esta embarcación de 10 metros de eslora descanse para siempre. “Inicialmente apostamos por colocarlo en la entrada de San Andrés, para que fuera lo primero que todo el mundo viera nada más llegar. No pudo ser, pero estamos igual de satisfechos de que esté al lado de otro símbolo, como es el Castillo de San Andrés, y al lado del cementerio, que son dos lugares emblemáticos del pueblo. En definitiva, tenemos tres de nuestros símbolos en muy pocos metros”, añade uno de los impulsores de este proyecto y también uno de los que cogió el pincel para pintarlo.

Nunca ha tenido una vida sencilla el Corbeta. Cuando navegaba por la costa tinerfeña cargó con cientos de kilos de pescado que luego se distribuían por el pueblo, siendo esa la comida de muchas familias. Para llegar hasta el lugar de su reposo definitivo, tampoco lo ha tenido fácil. Tras sacarlo del agua, fue trasladado al depósito de Grúas Cuchi, donde estuvo durante casi nueve meses. Luego se produjo el cambio de gobierno en el Ayuntamiento de Santa Cruz y fue con el actual Ejecutivo local con el que se produce el regreso del barco al pueblo. “Cuando salió del depósito estaba en un estado lamentable. Pienso que en ese momento el barco estaba desahuciado, ya que iba camino del desguace. Ahora, que está acabado, te das cuenta de que el esfuerzo ha valido la pena. Además de ser un símbolo, este trabajo también sirve para hacerle un homenaje a Manuel, que representa a todos los pescadores de San Andrés y a la tradición de la pesca, que es un trabajo muy arraigado entre nosotros”, concluye Marcos.
Ahora solo falta que se produzca la inauguración oficial, a la que no puede faltar su dueño original, Manuel, quien ya tiene más de 90 años.

 

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