Tenerife

vivir con el riesgo como techo

Bajo la Cuesta, Santa Lucía y Las Bajas, tres historias de desalojos. Norchi

Este miércoles se producirá el tercer desalojo en la costa del Valle de Güímar en los últimos cinco años. En Las Bajas, un pequeño paraje de una veintena de viviendas y chabolas, en la ladera de los túneles de Güímar, se procederá al cierre del camino y la clausura de las viviendas por un decreto de Alcaldía que recoge un informe sobre el riesgo de desprendimientos en la zona.

Antes, en octubre de 2016, se produjo el desalojo de un centenar largo de vecinos en Bajo la Cuesta, el poblado situado en un talud inestable debajo de la TF-1, en la llamada curva de Las Caletillas, en Candelaria. Hace un año se procedió, en Güímar, al desalojo parcial de Santa Lucía-Los Barrancos, en el litoral de Agache, que terminará esta semana con todas las casas y la vía TF-616 abiertas al tránsito. Por no recordar el desalojo y destrucción de Cho Vito (2012).

Son ejemplos de los muchos puntos negros que hay en la isla de Tenerife relacionados con la inestabilidad de taludes y el riesgo que durante años han asumido los moradores de esos barrios, algunos de ellos nacidos del uso de las cuevas para guardar los utensilios de pesca, que con el paso del tiempo pasaron a viviendas de veraneo y hasta residencias habituales, algunas adquiridas por extranjeros, encantados de vivir con el mar a sus pies.

Hablamos de tres lugares que están sujetos, además, a la Ley de Costas, por estar en el Dominio Público Marítimo Terrestre (DPMT), aunque muchas de esas viviendas estén construidas antes de la ley de 1988 o dispongan de luz y agua pública, o casi todas estén registradas en el catastro y paguen IBI por ello. Por tener, hasta tienen pequeñas capillas, como son los casos de Bajo la Cuesta y Santa Lucía, cada uno de ellos con un centenar de vecinos.

Bajo la Cuesta, Santa Lucía y Las Bajas, tres historias de desalojos. Norchi

No es el caso de Las Bajas, donde apenas residen nueve familias que tienen allí su única vivienda, mientras otras menos solo son visitantes ocasionales. El Ayuntamiento de Güímar ha convencido a esas nueve familias para que acepten un desalojo voluntario con el compromiso de un realojo que cubrirá económicamente el Consistorio, mientras se realiza una obra de emergencia con una inversión de fondos propios que alcanzará los 345.000 euros.

Lo que extraña, conociendo cómo funciona Costas en Tenerife, es que ya se cuente con todos los permisos para realizar esa obra de emergencia, atendiendo a los problemas que ha tenido Candelaria para ejecutar los trabajos de la primera fase de Bajo la Cuesta y los que se ha encontrado para comenzar la segunda, en un talud que pertenece a Costas y a la empresa Dani Ran, que ha desatendido los requerimientos del Consistorio de Candelaria para que asegure su parte en el talud. Por cierto, el mismo talud donde el Cabildo ha realizado las obras de reforzamiento del gran muro que sujeta la TF-1, justo encima de la parte norte de Bajo la Cuesta, El Paso de Soga, que lleva más de cuatro años clausurado, con una treintena de familias desalojadas. Al contrario de lo que ha ocurrido en Bajo la Cuesta, en Santa Lucía la caída de piedras sobre la cueva (2011), y posteriormente sobre la carretera (2016), obligó a un desalojo pactado finalmente tras el inicio de un proceso judicial. Así, Airam Puerta, el alcalde, logró que el Cabildo se implicara -es titular de la carretera- con 400.000 de los 670.000 euros del coste del proyecto y esta semana se terminarán las obras que asegurarán el barrio y los vecinos ya podrán dormir con menos riesgo en sus techos.

Santa Lucía vivió un desalojo parcial mientras se realizaban una obras que un año después terminarán esta semana / NORCHI

Artículos relacionados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba