Tenerife

El Castillo, la playa y ‘El Corbeta’

Al igual que el Castillo o la Playa de Las Teresitas, El Corbeta es desde ayer un símbolo más del pueblo de San Andrés. El barco de Manolo El Chocolate ya reposa majestuoso en un pequeño terraplén ubicado junto a la desembocadura del barranco. La popular embarcación, que perteneció a Manuel Fernández, el pescador más viejo que queda con vida en el pueblo, descansa por fin en tierra tras muchos años surcando olas y ganando el sustento de muchas familias del barrio costero. El alcalde de la ciudad, José Manuel Bermúdez, presidió el acto de inauguración del nuevo emplezamiento que tiene El Corbeta, que ha sufrido un largo proceso de rehabilitación para lucir, otra vez, sus mejores galas.

Al acto de entrega del barco también asistieron la concejala del distrito Anaga, Inmaculada Fuentes; el edil de Patrimonio, Dámaso Arteaga, así como representantes de la Asociación de Vecinos El Pescador y familiares de Manuel Fernández, quien no pudo asistir por motivos de salud.

El Corbeta navegó muchos años a lo largo de la costa tinerfeña cargando pescado, que posteriormente era repartido por el pueblo de San Andrés entre todas las familias para su consumo. Asimismo, era el barco escogido para que la Virgen del Carmen, copatrona del pueblo, navegara cada último domingo del mes de julio. “Para la familia supone un orgullo que se haga un homenaje a la tradición marinera y que, además, ese reconocimiento se haga con el nombre de mi padre. No hay palabras para expresar el orgullo que sentimos”, confesó a DIARIO DE AVISOS una de las hijas de Manolo. Su mujer agradeció “a todas las personas que han tenido que ver con que el barco esté ahora mismo en este lugar. Especialmente a Helio, que es el artífice de todo esto, junto a la Asociación de Vecinos El Pescador”.

Precisamente Helio, marinero y vecino de San Andrés, es una pieza clave en la historia de El Corbeta. Fue él quien compró el barco para donarlo luego a la A.V. “Para mí lo más importante es que figure en la placa que se ha descubierto el nombre de Manolo. Fue el patrón que más claro daba el dinero a los marineros. Él tuvo varios barcos y en cada uno de ellos iban de 14 a 16 personas. De esos barcos dependían unas 40 casas, o sea que ayudó mucho”, explicó.

Con esta inauguración, San Andrés suma un elemento que simboliza la tradición pesquera de este enclave marinero. “En San Andrés ha habido varios artes y esto es un reconocimiento para todos ellos. Del arte de Los Manolos comió muchísima gente. Todo joven que no tenía trabajo venía y trabajaba dos o tres noches. Luego mi padre le pagaba su soldada y eso, muchas veces, alivió la economía y el hambre de las familias. Mi padre enseñó muchísimo y en la playa todos lo llaman maestro o patrón. Vas por la calle a su lado y es un orgullo”, afirma la hija de Manuel, El Chocolate, como se le conoce en el pueblo.

También, Bermúdez se sumó a ese homenaje brindado a la gente de la mar. “El Corbeta representa a los cientos de pescadores, de familias, que viven del mar desde que San Andrés existe, un oficio duro, de hombres y mujeres a quienes su determinación ha permitido prosperar y generar un entorno único, como el que hoy nos rodea, que les aporta oportunidades para seguir desarrollándose”, expresó.

La concejala del distrito Anaga, Inmaculada Fuentes, mostró su satisfacción, ya que “culmina un proceso que se inició hace años, cuando la Asociación de Vecinos El Pescador quiso reconocer la labor de Manuel y la del resto de marinos del pueblo, poniendo en valor uno de sus símbolos. Se hace justicia con quienes desde hace siglos se enfrentan al océano en busca de sustento para sus familias”.

Mal aparcados junto al barco

Más allá de la satisfacción por ver, por fin, a El Corbeta en el enclave en el que descansará definitivamente, la Asociación de Vecinos El Pescador muestra su malestar porque algunos incívicos conductores estén aprovechando la falta de unos pivotes para aparcar junto al barco (tal y como muestra la foto). Dichos pivotes se quitaron cuando una grúa trajo la embarcación y no han sido repuestos en su lugar, circunstancia que aprovechan algunos para aparcar en un lugar que no se debería.

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