Tenerife

Vilaflor vuelve a hacer arte de los tajinastes

‘Debajo de la ducha’, de Iván Laltrelli, primer premio absoluto / I.L.

Justo cuando el color se desvanece de los enormes tallos (pueden alcanzar los tres metros) de los tajinastes, con la llegada del estío, el hotel Spa Villalba, en Vilaflor de Chasna, tras dos años de ausencia, recuperó el sábado la quinta edición del concurso Fototajinaste, que ya se ha situado a niveles de otros certámenes como Monphoto o Memorial María Luisa, en España. Cuenta con el sello de Aefona recomendado y el jurado es de prestigio internacional. En esta edición han participado nada menos que 163 fotógrafos y se han presentado 892 fotografías, que “para la pandemia que estamos sufriendo, son cifras destacadas”, señala Mario Rubio, el prestigioso fotógrafo nocturno, alma mater del concurso, junto a Juan Francisco Reverón.

El motivo del concurso recoge fotografías que representen la floración del tajinaste. Nuestra planta endémica es una de las más bellas de todas las autóctonas canarias y este concurso pretende difundir esta belleza en todo el mundo mediante la visualización de las fotografías y elaboración de una exposición. Busca la esencia de la fotografía de naturaleza, y por ese motivo solo se admitirán ajustes básicos de niveles, contraste, enfoque u otros similares que el jurado considere oportunos y que no son excesivos a su criterio. Además, no se acepta ninguna fotografía que perturbe el medio natural o las normas que elParque Nacional del Teide u otro organismo competente establezcan para conservar el estado de los tajinastes.

La entrega de premios tuvo lugar el sábado por la tarde en el Spa Villalba, organizador junto al Ayuntamiento de Vilaflor y Turismo de Tenerife, del concurso. Estuvieron presentes en el acto la alcaldesa de Vilaflor, Agustina Beltrán; el consejero delegado de Turismo de Tenerife, David Pérez , y el director del hotel, Juan Reverón, así como los patrocinadores, como Bodegas Reverón. El jurado estuvo compuesto por Mario Rubio, Jesús García Flores y Mario Cea.

‘Alas translúcidas’, segundo premio absoluto, obra de Alejandro Betoret / A.B.L.

El primer premio del concurso absoluto, dotado con 1.000 euros, fue para Iván Laltrelli, con la fotografía Debajo de la ducha. El segundo, con 500 euros, correspondió a Alas translúcidas de Alejandro Betoret López, mientras que el tercero (300 euros) lo obtuvo José Juan Hernández, con Acrobacias entre gigantes. Además, hubo otros 12 premios en cuatro categorías diferentes. En paisaje, los tres primeros puestos fueron para Gabriel Funes Pol, Juan Oliva González y Maico Delgado; en nocturnas: Carlos M. Almagro, Philip Thomas Crean e Iván González Martín; en macro: Iván González Martín, Iván Laltrelli y José Molina Artiles; y en creativa y conceptual: David Moya Núñez, Juan Pedro Tapia Zamora y Nicko Martín. Todos ellos se llevaron premios en especies, como alojamientos en el Spa Villalba, vinos de Bodegas Reverón o material fotográfico. Las obras ganadoras ya se pueden ver en una amplia exposición en el Spa Villalba de Vilaflor.

‘Acrobacias entre gigantes’, de José Juan Hernández, tercer premio absoluto / J.J.H.

El endémico tajinaste rojo (Echium wildpretti) lleva su apellido, gracias al bisabuelo suizo del biólogo Wolfredo Wildpret (Hermann Wildpret); es una planta asombrosa capaz de, desde una discreta roseta de hojas que se desarrollan a ras de suelo, hacer brotar una gigantesca inflorescencia. Puede alcanzar hasta los tres metros de altura y, teñida en rojo floral, pincela un estallido de color que contrasta con el entorno mineral del paisaje volcánico. Su néctar es tan atrayente que las abejas se afanan laboriosas a su alrededor ajenas a las personas que buscan la mejor perspectiva fotográfica entre las varas floridas. El resultado son fotos para el recuerdo y una miel tan aromática y blanquecina –casi transparente– que merece la pena catar.

La entrega de premios tuvo lugar el sábado por la tarde en el hotel Spa Villalba de Vilaflor / M.R.

En Tenerife, desde abril hasta finales de junio, resulta sencillo encontrar a los tajinastes rojos y en menor medida los blancos y azules, sobre todo en Las Cañadas del Teide y en los alrededores del Parque Nacional, incluso en las medianías, como en Vilaflor, a poco más de mil metros de altitud. También se pueden observar en fincas en Trevejos, por ejemplo, hasta en algunos jardines particulares. Y, según nos contó Wolfredo Wildpret, ya ha sido “exportado” a California, donde se han visto en jardines privados.

Los tajinastes, como farolas rojas, marcan el paisaje volcánico apuntando al cielo con sus flores para morir ya entrado el verano. Curiosamente, el tajinaste solo vive dos años, uno para crecer y otro para florecer. Al menos, hasta que sus hijos (semillas) vuelvan a ocupar su sitio, siempre nos quedará la fotografía.

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