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El método Katinka, la clave para lograr el tercer oro paralímpico

Michelle Alonso y su entrenador, José Luis Guadalupe, visitaron en la mañana del viernes la redacción de DIARIO DE AVISOS. Fran Pallero

Toda gesta deportiva tiene su anécdota o secreto. El tercer oro paralímpico logrado en Tokio por la nadadora tinerfeña Michelle Alonso no podía ser menos. El método Katinka fue el arma secreta que utilizó la sirenita tinerfeña para derrotar a todas sus rivales de manera contundente y brillante. A buen seguro que ni el más experto nadador o entrenador conoce este método. Y con razón. Se lo inventaron Michelle y su entrenador, José Luis Guadalupe, y más que un método, es un código secreto con el que entrenador y pupila se entienden a la perfección. Ahora ustedes también lo conocerán gracias a la visita que ambos realizaron el pasado viernes a la redacción de DIARIO DE AVISOS.

Lo primero que hay que aclarar es de donde viene eso de Katinka. A los que sigan de cerca el mundillo de la natación les sonará el apellido. Efectivamente, pertenece a la húngara Katinka Hosszú que durante el pasado mes de mayo preparó en Tenerife los Juegos Olímpicos de Tokio. Pues bien, la húngara fue la gran atracción del XIX Trofeo Open de Natación Ciudad de Santa Cruz de Tenerife, que se celebró en la Piscina Municipal Acidalio Lorenzo. Se encontraba en la isla realizando una concentración de preparación y aceptó la invitación del CD Teneteide, organizador de la prueba, para participar en la misma. La Dama de Hierro, como se le conoce, no sabía que allí se iba a medir con Michelle Alonso, que le ganó una prueba. La sirenita de Tenerife paró el crono en 32.54 en los 50 metros braza y Katinka Hosszu registró 33.57. Pocos se lo podían creer. Poco después ambas se volvían a ver las caras en los 100 braza, pero esta vez fue la húngara la que se llevó la victoria (1:11.42). Michelle, motivadísima, realizó un tiempo de 1:12.50, por debajo del récord del mundo.

Sobra decir que ganar a toda una campeona olímpica supuso un extra de motivación para Michelle. Pero lo que nadie imaginaba es que ahí surgió el arma que luego le valió para ganar el tercer oro paralímpico de su brillantísima carrera deportiva. “Yo el día de la prueba estaba muy nerviosa. Incluso tenía ganas de vomitar de los nervios. Entonces Guada me dijo que fuera un poquito más rápido de lo que nadé contra Katinka”, recuerda la tinerfeña, mientras que su coach lo aclara mejor: “A ella no se le puede explicar el ritmo al que tiene que ir. A ella le tienes que explicar en base a ritmos de sensaciones que haya pasado. Esa sensación de aguantarle el ritmo a Katinka es lo que le recordaba yo antes de la prueba. Le decía: tienes que nadar como con Katinka, pero un poco más fuerte. Y así fue como el ritmo Katinka fue la clave para que ella entendiera que tenía que vaciarse. Ella no entrena por frecuencias o por número de brazadas, ya que si se pone a pensar, se va a distraer y termina por perder el control. O sea que todo lo hacemos por sensaciones”. Y así fue como la magiar, sin quererlo ni saberlo, inspiró a la sirenita para que lograse una nueva presea de oro, la tercera tras las logradas en Londres y en Río, además del récord del mundo.

A pesar de ser la tercera, Michelle no esconde que es la medalla que más especial le hace sentir. “Es así por todo lo que hemos pasado este año, con el tema de la pandemia y de la cuarentena. La verdad es que ha sido todo muy complicado, pero el final se ha conseguido todo. En la cuarentena lo pasé mal. Los meses pasaban y ver que no podía ir a la piscina fue un golpe duro. Fue una alegría cuando el Náutico pudo abrir la piscina y comencé a entrenar. Llegué a coger mucho peso cuando estuve parada”, relata Alonso, para quien participar en estos Juegos, sus terceros, “fue una experiencia única, a pesar del calor y de la comida, que era muy repetitiva. También me costó mucho adaptarme al cambio de horario y el no poder hablar con mi madre o con mis amigos. Recuerdo que iba a cenar y comía mientras hablaba con ellos. A pesar de todo, la prueba salió mejor de lo que esperaba”.

Tras la ingente cantidad de actos de reconocimiento y entrevistas o reportajes con los medios de comunicación, Michelle disfrutará de un mes de absoluto descanso. “No pienso meterme en una piscina”, advierte a su entrenador sonriendo durante el trayecto en coche que la conducía a las instalaciones de Plató del Atlántico, sede de DIARIO DE AVISOS. Un viaje del que nada se va a saber y pasar muchas horas en la playa son sus proyectos más inmediatos. Pero, ¿qué pasará cuando acabe ese mes? ¿Intentará lograr su cuarto oro? Esa es la gran pregunta que ni ella ni Guadalupe saben contestar. “Ahora mismo no pienso en el futuro.

Pienso solo en descansar y cuando vuelva a entrenar pensaremos en los Mundiales y en el Europeo que hay antes de las siguientes Paralimpiadas”, explica Michelle. “Lo que está claro es que ella es la máxima dominadora de los 100 braza S14 actualmente, pero hay que contar que sus competidoras van a dar un salto de trabajo en estos años que quedan. Yo creo que a ella aún le queda bastante, pero está claro que el sacrificio que tiene que hacer es mucho. Quizás sea trabajar a tope el año previo, que es como hicimos ahora por el tema de la pandemia. Pero ahora toca un año de transición”, advierte Guadalupe.

“El Ayuntamiento de La Laguna habla y hace”

Sea como sea, por lo menos esta dupla imparable, a la que respaldan todo el Midayu Tenerife, saben que cuentan con el apoyo fundamental del Ayuntamiento de La Laguna, que se ha convertido en el verdadero salvavidas de Michelle. “Para ningún club es fácil ahora subsistir, más cuando tienes entrenadores y monitores contratados y con su Seguridad Social. Necesitábamos un apoyo fuerte y por fortuna el Ayuntamiento de La Laguna cogió a Michelle como imagen en temas de integración, de accesibilidad y demás. Gracias a eso patrocina al club y eso nos da la garantía de poder seguir. Agradecemos mucho al Ayuntamiento que se haya involucrado, porque una cosa es hablar y otra cosa es hacer y el Ayuntamiento de La Laguna habla y hace”, indica Guadalupe, quien recuerda que hace no mucho, incluso ya teniendo dos oros paralímpicos, “nadie apostaba por ella”.

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