Tenerife

Cayetano Silva Hernández: “Dimití por coherencia y al final la justicia nos ha dado la razón porque lo sucedido era injusto”

Cayetano Silva asegura que por el momento su lugar está dando clases en el IES Agustín de Betancourt. Fran Pallero

Cayetano Silva dio el salto a la política en el año 2006. Hasta ese momento hacía lo que más le gustaba: dar clase. Fue un compañero el que lo animó a dar el paso mientras conversaban sobre la necesidad de un cambio de gestión en el Ayuntamiento. Dudó mucho y finalmente se afilió al PSOE, del que era simpatizante. Su tío, José Hernández Rodríguez, fue el primer alcalde democrático y socialista de San Juan de la Rambla por el extinto partido Progreso Rambla. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales, en 2007, 2011 y 2015 y 2019 se presentó a las elecciones municipales como segundo en la lista que encabezó Fidela Velázquez en las cuatro ocasiones. En el primer mandato el PSOE estuvo en la oposición y luego llegó al Ayuntamiento aunque interrumpido su primer gobierno por una moción de censura. A partir de ahí, su carrera política fue creciendo. En octubre de 2019 asumió como director insular de Seguridad y Emergencias. Trece meses después renunció al cargo al ser imputado por un presunto delito de prevaricación por indemnizar, cuando era concejal de Hacienda, con 4.220 euros al medianero de un terreno adquirido por el Consistorio en 2005 y hacerlo en contra del criterio del secretario y del interventor. Finalmente, en julio de este año fue absuelto.

¿Alguna vez pensó que iba a rendir cuentas ante la Justicia por pagarle 4.200 euros a un medianero?
“No. Aquí entra el juego entra la moral, la ética, lo que se debe hacer y la falta de estudio de un caso en profundidad. Éticamente no podía dejar de pagar ese dinero, me hubiera sentido mal. Durante todo el proceso he tenido muchas noches en las que no he dormido pero sí es verdad que lo que me ha hecho descansar es que mi actuación fue acorde a mi ética y a mi moral. Tanto como socialista como cristiano que soy hay un tema de justicia social que ningún político podía pasar por alto. Además, nosotros nos presentamos para intentar cambiar el rumbo del municipio, y eso implicaba la defensa de quienes menos posibilidades tienen de defenderse. Después de 2011, el Gobierno del PSOE pagó muchas deudas que se tenían de gestiones anteriores, tanto con personas como con instituciones. Entre ellas, la indemnización con el medianero, que a la vista parecía una situación menor y de la que no se iba a tener una sentencia en contra. Pero al final la justicia tiene formas de autorregularse, corregirse y nos ha dado la razón diciendo ella misma que lo sucedido era una injusticia”.

-¿No se arrepiente entonces de la decisión que tomó?
“No. Es duro, me ha costado muchas cosas, entre muchas, presentar mi dimisión en el Cabildo por coherencia con el partido y con sus normas internas. Y reconozco que también ha sido muy duro para mi familia verme envuelto en un proceso judicial y con algunos medios que, no diciendo toda la verdad, han puesto más énfasis en una parte que en la otra. Aún así, el apoyo que he tenido de ambos y también de los vecinos, incluso en los momentos más duros, me ha ayudado mucho. Quizás el problema esté en que todos los ayuntamientos necesitan buenos técnicos”.

-¿Confiaba en ser absuelto?
“Sí. Me parecía muy duro y que no era coherente que no nos absolvieran. Pero cuando ves las redes sociales en contra tuyo, a veces dudas un poco. Sí tenía la esperanza de que al fin la justicia tenía que ver la importancia no solo de pagar a un propietario, sino a una persona que había dedicado toda su vida durante 40 años a un lugar que al final, por esas maniobras, no lo indemnizaron”.

Su partido tenía firmado un pacto de gobierno con AUP-Sí se puede y al final, cuando a usted y a Fidela Velázquez los imputaron exigió su dimisión. ¿Esperaba más apoyo por parte de su socio?
“Reconozco que sí. A día de hoy solo una persona de esta formación política se ha dirigido a mí para felicitarme por haber sido absuelto. Igual que en su momento pusieron comentarios en las redes sobre nuestra situación, me hubiera gustado que fueran coherentes y lo hubiesen hecho cuando fuimos absueltos. Hay que estar en las buenas y en las malas y ellos no lo han hecho y en ese sentido, me han decepcionado. Además, yo creía que era un buen socio de gobierno, de seguir aunando fuerzas para lograr que el municipio dejara de lado los enfrentamientos y trabajáramos todos a una”.

-¿Confía que la causa que le queda pendiente a la ex alcaldesa por un decreto de gratificaciones extraordinarias a personal municipal también se resuelva a su favor?
“Estoy seguro que así será. Confío en que la Justicia entienda qué situación se dio con ese decreto y además, que no se llegó a nada porque en ningún momento se levantó el reparo y se quedó en la mitad de la elaboración. Por todo eso, tiene que fallar a favor de Fidela”.

-¿Fidela Velázquez y usted eran una buena pareja de hecho gobernando?
“Sin duda, por eso me costó mucho dar el paso al Cabildo y fue ella la que me convenció que tenía que hacerlo por el bien del municipio. Desde 2006 hemos estado juntos y compartido muchas cosas, tanto en el gobierno como en la oposición. Somos las dos personas que más nos hemos compenetrado y también que más hemos discutido. Me encontraba muy bien gestionando con ella”.

¿Por qué aceptó entonces el cargo de director insular?
“Nos presentamos al Ayuntamiento con un equipo muy potente de personas entre las que se encontraba el actual alcalde, Ezequiel Domínguez. Se abrió la posibilidad de que alguien del municipio pudiera dar un salto al Cabildo, otra forma de gestionar y de ayudar. Ante esa expectativa, el ofrecimiento del presidente, Pedro Martín, no se podía desaprovechar. No fue salto político sino un avance para el municipio ya que por primera vez San Juan de la Rambla contaba con un director insular y alguien gestionando en el gobierno, porque en la oposición sí hubo consejeros”.

Estuvo en el cargo un año y dos meses. ¿Qué aprendió durante ese tiempo?
“Si algo tengo que destacar es la capacidad de los técnicos del Cabildo. Durante ese tiempo me sentí que mis decisiones las tomaba seguro, con unos buenos informes, con un técnico tanto de Secretaría como de Intervención que me ayudaron a hacerlo para que mis decisiones fueran coherentes, algo que echaba mucho en falta en el Ayuntamiento”.

-¿Le quedaron retos pendientes?
“Muchísimos. En un año y medio te da tiempo a pisar el suelo y ver cómo se puede gestionar, sobre todo cuando te cogen dos momentos difíciles como me pasó a mí. El primero, la jubilación del oficial jefe que coincidió con los incendios del Norte, y en mitad de eso, la pandemia, Con el sustituto del oficial jefe tuvimos que tomar decisiones muy duras, como blindar los parques de bomberos con lo que ello suponía para los propios profesionales, pero conseguimos que también durante ese tiempo el servicio no bajara de 44 efectivos en toda la Isla. El gran reto con el que me quedé y sé que el nuevo director está manos a la obra es tener los parques de bomberos en el Sur, el de Guía de Isora y el de Arona. Otro, es la escala profesional, que en 20 años de Consorcio es muy débil. Y en la parte de Seguridad, se estaba elaborando el Plan Insular de Emergencia Volcánica y se acabó el año pasado. Me quedaba la puesta en práctica e implantación de ese plan. Además, tres municipios no tienen Plan de Emergencias y hubiera sido un logro que todo Tenerife lo tuviera”.

-¿Le gustaría volver al Cabildo?
“Soy un enamorado de mi profesión, la docencia, en la que llevo nueve meses reintegrado y estoy muy contento. Estaré donde quiera el partido, pero de momento, mi lugar es estar dando clases de Economía en el bachillerato nocturno del IES Agustín de Betancourt. Será un año difícil para el nocturno porque el año pasado la situación del Covid hizo que muchas personas fueran reacias a estudiar por la tarde-noche al ser mayores. Pero estamos intentando que el Norte descubra que tiene ahí una joya que es una oportunidad para mucha gente y en ese sentido, el curso anterior nos dio grandes alegrías como que alumnos nuestros acabaran Derecho o Turismo”.

-¿Y al Ayuntamiento?
“Si el partido ve que ese puesto lo puedo cubrir yo, allí estaré. De momento el equipo que está lo está haciendo muy bien y tiene mi apoyo incondicional, así que vamos a dejar que trabaje dándole el apoyo para que San Juan de la Rambla siga avanzando. Ya hemos dejado de ser el municipio con más paro del Norte y poco a poco vamos a intentar, entre todos, desde el lugar que estemos, seguir teniendo un municipio a punta de lanza”.

-¿Alguna vez pensó ser el candidato a la Alcaldía, porque todos apuntaban a usted como el sustituto de Fidela Velázquez?
“Sé que todo el mundo apuntaba a mí pero éramos un equipo y cada uno tenía su rol. Cuando Fidela se fuera ya miraríamos, porque el perfil de un alcalde es duro, requiere mucho. Si se tiene que asumir se asume, pero a mí no me dio tiempo de pensarlo porque estábamos centrados en enderezar el rumbo de un municipio que está excesivamente dividido en lo político y creo que es el gran problema de San Juan de la Rambla”.

. ¿Cuáles son a su juicio las principales necesidades que tiene el municipio?
“Además de la paz social a la que me refería y que sigue siendo un reto pendiente, hay que buscar una alternativa económica para ser el motor económico del Norte, como lo fue a principios del siglo XX, un lugar agrícola con dos grandes fuentes, el plátano y la papa y luego con el calzado. Sin embargo, desde finales de siglo pasado hemos vuelto a ser un lugar dormitorio y no un lugar de producción y ese lanzamiento económico es el principal objetivo que debe tener San Juan de la Rambla. Ahí implicaría también a otras administraciones, no puede ser, por ejemplo, que la piscina de Las Aguas lleve cerrada tanto tiempo y que el Ayuntamiento haya estado durante diez años como un martillo pilón con Costas y este departamento no haya actuado. El Norte de Tenerife necesita un impulso”.

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